Ese deseo intenso de más y más riqueza, en un cuadro donde todo parece que va a seguir como en los días previos, suele ser el empujón para la caída abrupta.
Suele ser lo que derrumba nuestros legítimos sueños y corroe nuestras merecidas ganancias.

Estas páginas pretenden recordar ello, ante la buena evolución de los precios de la soja, que asegura un importante ingreso durante esta campaña. Pretenden recordar los efectos que produce la codicia; tan humana como maligna.

Y...¿por qué decimos ello?

Las últimas estimaciones de la cosecha de soja argentina se encuentran en un rango próximo a 34,5 millones de toneladas. Este nivel está por debajo de los cálculos de principios de año.

A su vez, Brasil tendría una cosecha cercana a 54 millones de toneladas, también bastante por debajo de lo estimado hace unos dos meses.

Estos recortes en las estimaciones y una demanda entonada, sin duda, fueron los detonantes para la mejora de precios que se registra en los últimos tres meses.

Pero pese a las bajas en las estimaciones, la realidad es que el volumen sigue siendo muy importante; de hecho representa alrededor del 50% de la producción del mundo.

Y ese volumen presionará sobre el mercado de los próximos cuatro o cinco meses.

Además debemos tener en cuenta que el mercado de Chicago ha estado comprando por encima de lo usual, al punto de encontrarse en una situación de sobrecompra. Si éste por cualquier razón decidiera comenzar a vender, imagínense lo que sucedería con la mayor oferta. La órdenes de venta serían como una catarata.

Ya disponemos con ciertas proyecciones sobre las intenciones de siembra de soja en EE.UU. para la próxima campaña. Y ellas estiman un crecimiento del orden del 5% sobre la superficie a sembrar.

Ello significaría que, de darse las condiciones más o menos normales, para los meses de septiembre y octubre, habría una cosecha en EE.UU. de aproximadamente unas 80 millones de toneladas.

Es decir que en los últimos meses de este año ingresaría al comercio mundial un volumen equivalente a nada menos que un 90% de la cosecha de Sudamérica. Y ello sucedería en tan sólo unos 6 o 7 meses más.

En tal caso bien vale preguntarse: ¿vale la pena retener? ¿Acaso el actual precio no es muy bueno?

Desde ya que las cosas pueden ser diferentes y así todavía puede mejorar algo más el precio de la soja. Pero...¿quién tiene el poder de adivinar?

La cuestión merece un análisis sosegado, ahora que estamos comenzando con la cosecha, a pleno, de la soja.