Tres factores, en este momento, están afectando los precios. Son tres elementos que presionan hacia la baja de los valores del trigo.

En primer lugar -y como es obvio- está el elemento estacional.

Todavía nos encontramos muy cerca de la gran oferta de la cosecha, realizada en su mayor parte durante enero. Lo usual es que durante los meses de diciembre, enero, febrero y marzo los precios bajen, en términos reales, aproximadamente un 20% respecto al promedio del año. En tanto, lo más común es que suban durante el período junio-octubre.

En segundo término, se advierte ahora que la cosecha argentina ha resultado mayor a la estimada hasta hace pocos días.

Ahora se calcula un volumen del orden de 13,5 millones de toneladas cuando antes se lo hacía en tan sólo 11 millones. Es que la falta de lluvias no ha sido tan grave como fuera calculada.

Finalmente, están las compras provenientes del mayor comprador de Argentina. Brasil ha obtenido una cosecha de trigo en esta campaña de aproximadamente 5,5 millones de toneladas.

De este volumen, los agricultores brasileños entregaron cerca de 2 millones de toneladas de trigo blando y el resto fue de granos intermedios y duros. A resultas de ello, buena parte de la industria molinera brasileña ha mezclado trigo duro o intermedio con blandos a fin de mantener determinado estándar de calidad.

Como consecuencia de esta estrategia, Brasil se ha visto menos tentado a importar trigo argentino. En enero del año 2004, por ejemplo, este país importó tan sólo 300 mil toneladas en tanto que en el mismo mes del año pasado lo hizo por 700 mil. Por lo tanto, los trigos correctores de Argentina resultaron perjudicados.

Resulta impresionante la tendencia que registra Brasil en materia de producción de trigo. De continuar así, es probable que para el año 2008, alcance el autoabastecimiento y, por ende, deje de comprar trigo de Argentina.

Por ello es que podemos afirmar que el fenómeno no es pasajero sino que se trata de una cuestión estructural que modificará las relaciones de intercambio con Brasil.

La señal de alarma está encendida. En tanto, en Argentina todavía no se ha logrado establecer una estrategia de venta que, mediante una mayor diversificación de calidades, logre satisfacer los mercados más exigentes del mundo.

Pese a que los stocks siguen siendo más o menos comprometidos, la realidad es que la falta de un mercado firme en Brasil constituye un fuerte elemento negativo en la formación de los precios del trigo argentino.

Afortunadamente, más de 2 millones de toneladas ya han sido exportadas a otros mercados del exterior.