Una cosa es la que estiman varias empresas privadas y otra es lo que calcula el USDA.
El recorte de 1,5 millón de toneladas, que hizo el organismo nortemericano sobre la producción brasileña de soja, no parece ser realista.
Algo parecido se puede decir respecto a la cosecha argentina. La cifra que dio el USDA para Argentina esto es 36,5 millones de toneladas no muestra cambio alguno respecto de febrero último.
Por su característica conservadora, lo más seguro es que este organismo introducirá modificaciones graduales en los reportes mensuales que sigan, a partir de ahora. Y así se irá adecuando a los números del ámbito privado.
En la medida que así lo haga, es probable que los precios se afirmen aún algo más.
Sin embargo hay un hecho destacable en el informe del USDA: se acentúa la diferencia negativa entre consumo y producción a escala mundial. Al calcular la cosecha mundial en 198,89 millones de toneladas habría, entonces, un faltante de casi 3 millones para alcanzar el consumo global de casi 202 millones.
Por ello es que, ahora, la relación stock- consumo pasó de 18,6% (en el informe de febrero) a 17,8% en el actual.
Por su parte las estimaciones realizadas en Brasil hablan de una producción de tan sólo un nivel que va entre 56,6 y 57,7 millones de toneladas.
Informes recientes reportan pérdidas por sequía en Rio Grande do Sul.
También en el Estado de Paraná, el Departamento de Economía Rural, DERAL, informaba que pérdidas por la sequía significarían una reducción del 6,5% en la producción proyectada del Estado, con respecto a la obtenida el año pasado.
Dichas pérdidas estarían en el orden de 1,6 millones de toneladas, o casi un 14% de la producción que se había anticipada inicialmente.
En la Argentina, las estimaciones son diversas, pero ninguna establece valores superiores a los 35,5 millones de toneladas.
Mientras que la Secretaría de Agricultura mantenía los 13,96 millones de hectáreas de superficie sembrada, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires trabajó en su último reporte semanal con 14,4 millones de hectáreas.
Las áreas más comprometida, por falta de adecuada humedad, son el centro-oeste de Santa Fe, la región vecina cordobesa -el distrito SAGPyA de San Francisco- y el norte del distrito SAGPyA de Marcos Juárez.
Los de segunda necesitaban el aporte urgente de precipitaciones.
Pero sin embargo, hay lugares donde la situación es mejor. En contraposición hay zonas claramente sojeras, en los departamentos San Cristóbal, San Justo (centro-sur), extremo norte de la Capital y otros sectores puntuales, donde los cultivos presentan una mejor condición debido a que recibieron mayores registros pluviométricos durante el ciclo.
Ya se inició la cosecha de los primeros lotes de soja de primera que corresponden a variedades de ciclo corto (grupo 3 y 4) con rendimientos dispares.
En tanto, la volatilidad de precios será la constante.