Esta semana han aparecido en algunos medios referencias al artículo “Now the Pentagon tells Bush: climate change will destroy us”, de Mark Townsend and Paul Harris publicado en “The Observer” (New York). Luego de este título apocalíptico aparece el siguiente resumen:
* Un reporte secreto advierte de disturbios y
Guerra Nuclear
* Inglaterra sería “Siberia” en menos de 20 años
* La amenaza al mundo es mayor que el terrorismo
El artículo comienza mencionando que “el cambio climático en los próximos 20 años podría resultar en una catástrofe mundial que costaría millones de vidas debido a la ocurrencia de guerras y desastres naturales”. ¿Es realmente tan grave la situación como para advertir de esta manera al gobierno? ¿Cuál es el propósito de estos informes alarmistas?
La posición de la administración Bush frente al cambio climático global ha sido siempre una constante negativa de su existencia, asociada a la enorme responsabilidad que este país tiene en la generación de gases de invernadero. Los climatólogos que emitieron este reporte tienen la esperanza de que “este veredicto pueda convertirse en el catalizador que fuerce a Bush a aceptar al cambio climático como un fenómeno real y existente”. Si es así, esta aceptación debería traducirse en la firma pendiente de los tratados internacionales, que comprometen a los países emisores a tomar las medidas necesarias para reducir la magnitud del cambio climático.
Según The Observer, los responsables del reporte anuncian que “para el 2020 se incrementarán los cortes de agua y energía, llevando al planeta a la guerra”. No queda claro si estas amenazas llevarán a Bush a derivar más presupuesto hacia la prevención del cambio climático o a seguir invirtiendo en la “national defence”. También llama la atención el comentario de Doug Randall (California-based Global Business Network), cuando afirma que “se trata de una amenaza a la seguridad nacional que es única en su tipo, ya que no hay un enemigo a quien apuntar sus armas, por lo que no tenemos control sobre la amenaza”. En realidad, según lo que muestra la figura reproducida en este artículo, el enemigo está en casa.
Lo cierto en todo este asunto es que no hay certeza: solemos quejarnos del pronóstico a tres o cuatro días para una zona en particular, así que resulta evidente que no puede aún estimarse con seguridad (ni con una aproximación conocida) lo que sucederá en 20 años en todo el planeta. Existen en la actualidad modelos de simulación de la atmósfera cada vez más complejos, que van incorporando más elementos en función de la posibilidad que brinda el constante avance que las supercomputadoras. Sin embargo, los modelos difieren bastante entre sí y no hay consenso en cuanto a la respuesta global del sistema Tierra.
Randall agrega algo interesante: probablemente
ya sea tarde para prevenir lo que pueda pasar. “No sabemos exactamente en qué
momento del proceso estamos, puede comenzar mañana y no lo sabremos hasta
dentro de cinco años”. Lo más acertado en estos casos sería entonces poner
hincapié en la disminución de las emisiones de gases de invernadero y tratar
de mantener los recursos de agua y energía de nuestro país de la mejor manera
posible.