En particular los próximos días mostrarán un aumento de la inestabilidad a
partir del día jueves, sin embargo las precipitaciones asociadas a esta
actividad no serían significativas y su cobertura no lograría generalizarse.
Hacia las últimas horas del miércoles, se espera que se den algunas lluvias
sobre el sudeste de Buenos Aires. Estas condiciones de inestabilidad se mueven
progresivamente hacia el norte durante el jueves, sin embargo no se espera que
se generen sistemas precipitantes relevantes. Los milimetrajes predominantes no
alcanzarán valores destacados salvo eventos aislados.
Para el viernes e ingresando al fin de semana las condiciones vuelven a ser
estables, sin posibilidad de precipitaciones.
Dentro de este contexto, la provisión de agua sobre los núcleos sojeros de la
región pampeana no alcanzará a satisfacer la demanda requerida en esta etapa
del cultivo.
Los próximos días mostrarán un progresivo aumento de la temperatura,
alcanzándose durante el día miércoles y jueves máximas elevadas que se
enmarcan dentro de los valores esperados para este período del año.
En consecuencia puede esperarse un ambiente menos confortable hacia mediados de
semana. Sin embargo los registros térmicos vuelven a descender durante el
viernes definiéndose nuevamente un ambiente llevadero. Las temperaturas se
proyectan en aumento a partir del día domingo.
La distribución de humedad en el suelo en las seis provincias pampeanas al
23/02/04 es la que se muestra en la figura. En este caso hemos preferido
realizar el balance simulando una cobertura de soja de primera.
Sobre la provincia de Córdoba un vasto sector presenta reservas adecuadas,
estas se diluyen hacia el norte bonaerense donde predominan los almacenajes
regulares. Esta zona es la que presenta mejor resto para afrontar un período
desprovisto del agua suficiente.
La situación se vuelve progresivamente más dificultosa hacia el este.
El panorama de precipitaciones previstas, no permite generar buenas expectativas
para los sectores deficitarios. Dentro del marco de lluvias pronosticadas, la
evolución conduce a un escenario de estrés hídrico en vastos sectores de
Santa Fe y Entre Ríos. En el mejor de los casos las lluvias sólo bastarían
para mantener los almacenajes en una categoría similar a la actual.