Los precios del cereal se comportan según los parámetros históricos de Argentina, dada la finalización de la cosecha de trigo en todo el territorio.
Sin embargo hay diferencias claras respecto al año anterior. Y ellas podrían dejar ciertas dudas sobre el futuro de precios.
La semana pasada se inició con una baja del disponible, que mostró posteriormente una recuperación. Los precios disponibles cerraron a $ 350 con descarga inmediata y $ 352 sin descarga para los puertos cercanos a Rosario.
Queda claro, entonces que, con estas subas los productores, ellos están más inclinados a vender. En los primeros días, los volúmenes negociados en el recinto no pasaban de 5.000 tn; pero cuando los mejores precios mejoraron, hacia el jueves y viernes, subieron hasta 18/19.000 tn.
Es evidente que los productores están dispuestos a cerrar negocios, pero lo harán en la medida de que los precios mejoren. Esto contrasta con la tendencia del año pasado que a pesar de haber precios altos, los productores mantenían un alto grado de retención. Obviamente la situación bancaria era diferente.
Lo analizado corresponde a la oferta interna y cómo llega ésta a los molinos y la exportación. Si, ahora, nos corremos hacia la demanda, veremos que también ella está trabajando de forma distinta al año pasado.
El sector exportador ha comprado hasta el momento cerca de 3,50 millones de tn. Este volumen significa 10% más de la ventas efectivas realizadas al exterior y supera en un 21% el volumen negociado el año anterior, para la misma fecha.
En la campaña anterior las compras fueron de 2,6 millones de tn. Se trata de un volumen menor a las ventas efectivas de aquel momento que superaban a 3,20 millones de tn.
Ahora, en la actual campaña, el sector de la exportación está más activo que en el año pasado. Pese a que los compromisos al exterior son parecidos, en volumen, al año anterior, ahora se advierte un mayor movimiento por cuanto, en este momento, los países destinatarios son más variados.
El espinel de destino es mucho más diverso. ¿Por qué?
Brasil sigue siendo el principal demandante, pero ahora lo es de menor magnitud, como consecuencia del aumento de su propia producción.
El consumo interno de ese país supera las 11 millones de tn de trigo, al año, aproximadamente; en tal caso Brasil compraría algo más de 4 millones de tn a la Argentina.
En tal caso, irían este año un millón de toneladas menos a Brasil. A esta baja se van a sumar a las casi 1,3 millones de tn del grano que no se exportaron en la campaña 2002/03 y que se estimaban como ventas potenciales.
Entonces con una producción de 13,2 millones de tn, es decir bastante superior a la del año pasado, nuestro país deberá vender a otros destinos; tendrá que salir al mercado internacional a ubicar alrededor de 9 millones de tn.
¿Puede ser preocupante el panorama, dada esta situación?
Afortunadamente se está trabajando con destinos como Marruecos, Sudáfrica y Turquía, pero la necesidad de negocios es aún mayor en un mercado mundial necesitado de cereal por la menor producción en algunos países. Los niveles de stock mundiales son bajos.
Por ello, los valores del trigo argentino son competitivos; ellos permiten que Argentina continúe realizando negocios en otros destinos no tradicionales y desde los puertos de río arriba (up river) como los de Rosario.
Mientras el trigo argentino ronda actualmente los u$s 153 por tn para los puertos de up river, los valores FOB Golfo del trigo duro estadounidense están casi u$s 15 encima de el precio argentino.
En tal caso, el panorama es bueno. Y el sector exportador deberá agudizar su ingenio para acceder a otros mercados.