La falta de lluvias durante la mayor parte de la primavera y hasta enero pasado provocó severas consecuencias para el cañaveral de la provincia. En un informe elaborado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), sus técnicos consideraron que el 66% del área con cultivos de caña de azúcar fue afectado severamente por la sequía. De ese total, un 40% está dañado considerablemente y otro 26% está en estado de gravedad extrema que podría provocar pérdidas totales o con posibilidades de producciones muy bajas.
La evaluación, efectuada por el jefe de la Sección Caña de Azúcar de la EEAOC, Jorge Scandaliaris, sostiene que el 22% de la superficie no tiene problemas y que otro 12% está afectada ligeramente por el período crítico que soportó el cañaveral desde el punto de vista hídrico. Scandaliaris sostiene: “ya hay que registrar pérdidas de consideración en el nivel productivo de los cañaverales o, expresado de otro modo, lo perdido no se puede recuperar en los meses que aún restan para el inicio de la zafra de este año”.
El diagnóstico afirma que la mayor parte del cañaveral de la provincia “vio disminuido, en forma sensible, las posibilidades de crecimiento, lo que se expresa en un retraso generalizado que disminuirá significativamente la producción de la zafra 2004”. “Esta falta de desarrollo de la caña de azúcar puede ser más o menos importante según las áreas y los lotes en particular”, agrega.

Por zonas

La Estación Experimental indica que hay un área conformada por los departamentos Monteros, Famaillá, Simoca (hacia el norte) y una pequeña porción del sudoeste de Leales, en la que podría considerarse que se encuentra en condiciones normales, ya que las lluvias fueron más frecuentes que en otras zonas. También resultaron favorecidos por la disponibilidad de una napa de agua cercana a la superficie del suelo, de la que el sistema radicular de la caña puede llegar a extraer el elemento y mejorar la condición hídrica de la planta.
En cuanto a los departamentos Lules y Chicligasta, la EEAOC dice que se encuentran levemente afectados por la sequía, ya que sólo existen algunos lotes que podrían evidenciar retrasos en el crecimiento de la caña. Distinta es la situación en el área cañera de Cruz Alta, Burruyacu, la mayor parte de Simoca y Leales, Río Chico, Alberdi, La Cocha y Graneros, donde se muestran signos evidentes de la sequía y cuya producción se verá con una disminución significativa en la altura y hasta pérdidas totales de la capacidad de cosecha.