Que nadie tiene la bola de cristal, es seguro. En realidad en materia de futuro ésta quizás sea la aseveración más cierta.
Son tantos los factores que inciden en los precios, que para "pegarle" hay que ser una suerte de adivino.
Sin embargo existen una variada gama de indicadores que nos dan un idea aproximada de la realidad futura. Por ejemplo, sabemos que es más que difícil que para este año, la soja baje a un valor inferior a u$s200.- FOB (puerto argentino)
De hecho pensamos que estará en un rango más próximo a u$s300 por tonelada FOB. Ello significa que superaría el valor de $70 el quintal en el mercado interno.
Pero ello no quiere decir que no vaya a haber una fuerte tendencia a las fluctuaciones permanentes. De hecho cuando los valores de las commodities logran niveles altos, pequeños porcentajes de variación, implican elevados valores términos de moneda. No es lo mismo, por ejemplo, un 5% de $40 el quintal que un 5% de $75 el quintal. O de u$s180 la tonelada que de u$s350 la tonelada (valor éste que bien puede darse en el futuro próximo). Los montos a ganar o perder son importantes.
Dado este esquema, la atracción a ingresar al mercado para hacer diferencias es mayor. Eso asegura un cuadro de alta inestabilidad.
Como se sabe el mercado mundial de las oleaginosas está dominado por Chicago. Como este centro comercial está ubicado en EE.UU., todo lo que suceda en este país, repercutirá decisivamente en el nivel de precios de todo el mundo y, obviamente, de Argentina.
En tal caso, dados los niveles de stocks mundiales, y más precisamente los niveles de stocks registrados en EE.UU. (que han caído en picada a lo largo de los últimos años) y considerando la fuerte presión de la demanda proveniente de las nuevas condiciones en los mercados cárnicos, y la suba en el consumo de China, en un contexto de dólar debilitado, lo lógico resulta presuponer un mercado firme para la soja, en esta campaña. Al menos para los próximos meses.
Pero, como decíamos, eso no quiere decir que no se vayan a registrar fuertes oscilaciones, básicamente como resultado de operaciones de alto contenido especulativo.
En el caso de la soja, este fenómeno es todavía más acentuado que en el
caso de los demás granos. ¿Por qué? La razón se halla en que el mercado de
la soja es que más está intervenido por las fondos de inversión. Estos fondos
compran y venden a velocidad del rayo. E intentan de esta forma hacer fuertes
ganancias.
Pero en cada una de estas operaciones gigantes, los precios sufren fuertes
oscilaciones. De esta forma en el mercado local, podemos apreciar cambios de $20
por quintal (o más) de un día para otro.
El cuadro que sigue muestra claramente cómo pesan los fondos especulativos en el mercado de la soja. En cambio, en los demás mercados su importancia es mucho menor.

Resulta más que obvio el peso de la participación de estos fondos que actúan en el mercado de Chicago. De esta forma se comprende por qué los precios pueden tener fuertes fluctuaciones que nada tienen que ver con consideraciones de la economía mundial o del clima y de la producción y el consumo.
Una verdadera red invisible incide en los valores pero a la larga las razones físicas (las que hacen a las reglas del mercado real) se imponen. Y eso es lo que importa.