De lo que no hay duda es de que el productor está aprovechando una coyuntura. Los precios internacionales están en un excelente momento. Y ello le permite mejorar su cuadro económico de forma sustancial. Pero el buen productor conoce las limitaciones de un sistema productivo basado únicamente en la soja.

Cuando este año la Argentina llegue a las 36 millones de toneladas de soja o quizás más, lo que estará haciendo es dar respuesta a lo que los mercados mundiales requieren. Hoy, de las casi 24 millones de hectáreas sembradas, casi el 50% corresponde a este cultivo. Que actualmente sea ésta la proporción, no quiere decir que mañana será la misma. Las coyunturas cambian. Lo que importa es que el productor está preparado para el cambio.

De hecho la soja en esta campaña creció, en lo que se refiere a superficie sembrada, casi un 10%. En tanto, el maíz disminuyo un porcentaje similar.

A su vez, el trigo se redujo alrededor de un 5%.

La soja es una palanca de desarrollo general y regional. Es fuente de crecimiento industrial. Mientras en EE.UU. se industrializa el 60% de la producción primaria y en Brasil el 55% acá se elabora cerca del 85%. Ello es resultado de un proceso de incorporación de tecnologías de avanzada, tanto en la faz agrícola como industrial. En ninguna parte del mundo se tiene tal grado de industrialización (aceites y harinas). La asignatura pendiente ahora es avanzar en diferenciación para capturar, dentro del país, los eslabones ligados al consumo final.

En este contexto un nuevo problema viene a nublar la situación.

La tendencia a la mayor concentración, como consecuencia de este proceso a favor de la soja, conlleva inconvenientes no contemplados debidamente. Uno de ellos es el que viene por el lado de las enfermedades y de las plagas.

Tal es el caso de la roya. Esta enfermedad foliar, que proviene de un hongo originario de Asia, puede disminuir el rendimiento hasta un 70 u 80%. Por ello, el tema no es de poca monta. Y exige la atención mancomunada de todos lo involucrados.

Atención con lo que está pasando en Misiones. Es un llamado de alerta.

Desde el año 2001, esta calamidad se ha propagado con toda velocidad por Brasil y Paraguay.

Bien vale recordar que en noviembre del año pasado, la SAGPyA creó el Programa Nacional de la Roya de la Soja. En tal programa están involucrados por el lado privado, AACREA y AAPRESID.