Directivos de la compañía Molinos Río de la Plata, del grupo Perez Companc advirtieron que la inversión de 80 millones de dólares en la ciudad de San Lorenzo podría convertirse en "inviable" si el Concejo Municipal de esa ciudad no aprueba a corto plazo la venta de un terreno de 4.000 metros ala empresa, el paso que falta para poder dar comienzo a las obras de construcción de una nueva planta industrial, instalaciones de acopio y portuarias.
La compañía viene insistiendo desde fines de diciembre pasado ante las autoridades con la necesidad de que se apuren los trámites que permitan la radicación industrial, que significará empleo para unos 1.000 trabajadores durante la ejecución de los trabajos y 50 empleos permanentes directos. Obtuvieron respaldo del gobernador Jorge Obeid y de la intendenta de San Lorenzo, Mónica de la Quintana, pero los concejales vienen postergando el tratamiento de un proyecto de transferencia de terrenos que resulta indispensable para seguir adelante con el proyecto.
La advertencia de que los plazos se vencen no son un capricho sino que obedecen a una cuestión técnica. "La ampliación de las instalaciones debe estar completada para abril de 2003, en correspondencia con el ciclo productivo de la soja. La compañía hizo sus cuentas en base a este presupuesto y ya estamos en el límite en materia de fechas. Es decir, si no arrancamos ahora ya no vamos a poder disponer de la planta para cuando la necesitamos, con lo cual la obra se hace técnicamente inviable, porque desmejora el rendimiento de la inversión y por ende toda la ecuación económica del proyecto", sentencia Luis Palacios, gerente de gestión industrial de Molino, el hombre que viene piloteando el proceso de inversión.
"Cualquier nueva demora sería peligrosa, porque obligaría a la compañía a replantear su decisión y privaría a San Lorenzo de una importante movilización de recursos que serán altamente beneficiosos para la sociedad, esto no debería escapar al análisis que hagan los concejales", advirtió el ejecutivo de la empresa alimenticia, y de paso rescató los resultados de una encuesta que refleja una alta adhesión a la inversión por parte de los sanlorencinos (ver aparte).
Para la aprobación se requiere de una mayoría calificada del cuerpo legislativo. Hubo varios intentos de reunir al cuerpo para tratar el proyecto pero fracasaron y ahora está previsto que el Concejo delibere este viernes en una sesión especial.
Según Palacios, la compañía cumplió en exceso con las previsiones que suelen acompañar a este tipo de megaemprendimientos, sobre todo en materia de medio ambiente y en el tránsito vehicular.
"Cumplimos con la legislación más avanzada de medio ambiente a nivel mundial y tomamos todos los recaudos para proteger a la comunidad que rodea al emplazamiento fabril", asegura Palacios. De hecho, la compañía decidió montar una playa de camiones a seis kilómetros de la planta, con lo cual el predio para albergar estos vehículos en la planta tendrá capacidad para sólo unas 300 unidades. "La revisación previa de la mercadería se efectuará en la playa más alejada, y así el tránsito por la fábrica será muy ordenado", completa Palacios.
Como la zona de emplazamiento es de uso industrial/residencial, el Concejo sólo debe autorizar la venta de 4.000 metros cuadrados que estaban reservados para la vía pública. De hecho, en la zona ya existen dos fábricas, una matalmecánica y otra química.
Con relación al precio a pagarle al municipio por esos terrenos, la compañía pidió tres presupuestos, dos a bancos y uno a una inmobiliaria, "pero nuestra oferta supera con creces las cotizaciones que recibimos", asevera el ejecutivo.
La inversión de Molinos fue anunciada en los últimos meses del año pasado como parte de la estrategia de la compañía de reforzar sus operaciones en el procesamiento de soja. El proyecto contempla la construcción de una nueva línea de molienda de soja de 12.000 toneladas por día y un puerto con capacidad para embarcar 9,5 millones de toneladas por año, que atendería la demanda de esa planta y la de aceitera Santa Clara. Esto se sumaría a las 5.500 toneladas por día que ya tiene la planta, con lo cual podrá procesar y embarcar más de 5 millones de toneladas por año de productos derivados de la elaboración de semilla de soja.