La demanda mundial de soja y de sus subproductos sigue presionando el mercado internacional. Por ello los precios persisten en su derrotero alcista.
El fenómeno no es nuevo. De hecho la demanda mundial de soja ha estado subiendo a un ritmo de 5% anual, a lo largo de los últimos diez años. En tanto la producción mundial también ha mantenido un sostenido crecimiento pero algo menor.
Este desfasaje originó un cuadro de niveles de stocks cada vez más ajustados.
A todo ello, ahora se agrega la mayor demanda proveniente de la necesidad de reemplazar las harinas cárnicas por las vegetales, donde la de soja es la reina.
Los distintos indicadores internacionales parecen mostrar un nuevo piso de $70 por quintal, al menos en el disponible.
La gran pregunta ahora es si este nivel continuará o nó, al momento de ingresar la gran cosecha sudamericana, concretamente la de Brasil, Argentina, Bolivia y Paraguay.
Lo cierto es que la fecha de recolección se acerca y los precios no muestran indicios de bajar.
La principal explicación a ello viene de la mano de lo que ha sucedido con la cosecha de soja de EE.UU. que es el primer productor del mundo. Según lo informado por el USDA, ahora podemos concluir que la cosecha norteamericana 02/03 fue la menor en los últimos diez años. Recordemos que en 1993, las inundaciones hicieron estragos en EE.UU. y por consecuencia la trilla de soja fue muy baja.
Hasta ahora el análisis es lógico. Pero...¿qué puede pasar en adelante? La respuesta no resulta sencilla.
Existen dos escenarios de alta probabilidad. Uno viene con una gran oferta por parte de Sudamérica. En tal caso, los precios tenderían a aflojar un poco. Pero sólo un poco, dado el contexto crítico desde el punto de vista de una demanda muy sostenida y bajos niveles de stocks.
El otro viene con una oferta menor a la esperada en Sudamérica. En tal caso los precios podrían ser catapultados. Pensar en un nivel de u$s350 por tonelada FOB Argentina no resulta descabellado. De hecho precios superiores a u$s350 por tonelada a lo largo de la historia argentina de la soja son comunes.
De darse este último escenario los precios podrían rondan en un valor próximo a $80 por quintal, siempre y cuando el Estado no aplique una suba en las retenciones.
Como se aprecia el panorama es alentador y bien vale la pena apuntar el mayor nivel de inversión, en términos racionales, sobre la soja implantada. La respuesta será más que satisfactoria.