Hoy, la distribución de las principales plantas procesadoras por provincia se compone de la siguiente forma:
a) Provincia de Buenos Aires: 15 plantas con una capacidad de crushing
de 16.270 toneladas.
b) Provincia de Santa Fe: 19 plantas con una capacidad de crushing de
65.271 toneladas.
c) Provincia de Córdoba: 4 plantas con una capacidad de crushing de
9.820 toneladas.
d) Provincia de Entre Ríos: 5 plantas con una capacidad de crushing de
1.010 toneladas.
La respuesta productiva de las empresas aceiteras ha estado estimulada por
una política económica favorable, en rigor ya se puede decir una política de
Estado, que promueve el procesamiento interno de granos oleaginosos. Por
supuesto lo que ha permitido tal desarrollo ha sido la producción interna de
granos, fenomenalmente expansiva. En gran parte dado por la irrupción de la
soja como producción principal de la Argentina.
Pero al mismo tiempo, esta política ha generado todo tipo de temores con la
suba de los derechos de exportación que abre permanente caminos de
incertidumbre sobre el sector primario.
Todo ello se da en el marco de demandas mundiales crecientes, de condiciones de
comercialización favorables. Y lo que se aprecia es cómo se produce una
articulación más estrecha y activa del complejo oleaginoso local con el
mercado mundial. Esta articulación se da por:
a) la apertura a la exportación de granos;
b) una política de aliento a la industrialización interna de granos
oleaginosos basada principalmente en un diferencial arancelario.
El complejo oleaginoso es el mayor proveedor de divisas con que cuenta, hoy, la economía argentina. Su alto nivel de productividad y competitividad real y potencial abre un abanico de posibilidades para el desarrollo regional en el mediano plazo.
Lamentablemente, no están dadas las condiciones para la aparición de
inversiones que se dirijan a los eslabones más próximos al consumo final, así
como también a los productos más diferenciados.
Estas condiciones tienen un raíz estructural. Ellas están supeditadas al
ambiente institucional y jurídico, actualmente de alta inestabilidad, y a la
atmósfera de negocios que hoy es adversa al capital.