Desde el punto de vista del tipo de cambio, es decir de la relación del peso con las restantes monedas, el panorama no es bueno. No vamos a decir que resulta terrible, ni mucho menos. Pero sí que es algo a tener en cuenta.

Como se sabe los precios de los granos y demás commodities agrícolas se establecen en dólares.

Y hay dos elementos que empujan al precio del dólar hacia abajo, acá en la Argentina.

Por un lado, la desvalorización permanente que tiene el dólar frente al euro. En cualquier momento el dólar tendrá una relación de cambio de 1,30. Es decir que por cada euro habrá que recibir 1,30 dólar.

Se estima que la apreciación del euro seguiría hasta mediados de este año.

Pero hay otro elemento más importante todavía.

En el mercado local de divisas, el dólar seguiría un derrotero negativo, y como contrapartida el peso en ascenso. Este sí es un elemento definitorio para la cotización de los commodities agrícolas en pesos.

¿Por qué razón? Es que por cada dólar que recibe el exportador, al momento de pagar al productor debería, en tal caso, abonar una suma menor en pesos.

Se estima que mientras dure el verano, el dólar no superaría el valor de $2,80. Ello sería así por la mayor oferta de dólares que provoca la cosecha de trigo. Una cosecha interesante y la proximidad de la trilla de maíz y soja, achatan el ímpetu del dólar. Claro que éste es un tema más de la bola de cristal que del análisis racional.

Pero lo más probable es que sea así porque están ingresando muchos fondos del exterior para comprar activos argentinos.

En tal caso, y dada las reservas existentes en el Banco Central, lo más probable es para los próximos dos meses esperar un rango en el valor del dólar entre 2,80 y 2,90.

Y en tal línea habrá de acomodarse el precio de los commodities agrícolas.