Para los cristianos, que el Niño les traiga serenidad, paz y el cumplimiento de los sueños. Sobre todo de aquellos que siempre se anhelaron.
Para los que no son cristianos, que el destino les reserve serenidad, paz y el cumplimiento de los sueños. Sobre todo de aquellos que siempre se anhelaron.
Para que la Patria reverdezca. Con fuerza y entusiasmo.
Feliz Navidad. Un abrazo,
Manuel Alvarado Ledesma