Muchos productores tienen soja. Y lo lógico es que a medida que pase el tiempo y la cosecha se acerque, el precio de la soja vaya bajando. Al menos éste es el comportamiento usual, dado por la estacionalidad de la soja, aquí en Argentina.
¿Pero ésto resulta válido para este año?
La verdad es que el actual precio es muy bueno.
Y cuando el productor convierte el grano en cualquier otra cosa, la relación es muy favorable. Como se dijo en la anterior columna, la relación para la carne es más que buena. Pero hay que tener campo y la cosa no está nada fácil.
Está claro que no es tarea sencilla salir de soja para pasar a otra cosa. En tal caso, para los que no están seguros de salir, desde aquí podemos dar alguna idea, que ayude a tomar las decisiones que correspondan.
¿Qué podemos decir? Pues bien, que si no hay a dónde destinar el dinero de una eventual venta, no hay motivo para la desesperación. Ello es así porque hay muchos indicadores que muestran un panorama más o menos firme para los próximos meses, en materia de precios.
Puede ser que se registre alguna baja. Pero no pronunciada. Al menos las probabilidades indican ello.
En EE.UU. a pesar de la reducción de 11 millones de toneladas en la cosecha a 67 millones de toneladas, las ventas al exterior están caminando a un ritmo de toda marcha. Ya se han vendido 18 millones de toneladas sobre una estimación de 24 millones.
Los embarques en EE.UU. ya superan a los realizados el año pasado.
A su vez, la demanda mundial sigue más que firme. Las importaciones de China y de la U.E. se están haciendo en un nivel superior al del año pasado. Por ello, los stocks de EE.UU y de Sudamérica se ven afectados.
Además el clima, en Sudamérica no ha sido todo lo conveniente.
Por ello, no hay motivos de ventas urgentes. Sí lo hay en caso de saber dónde ubicar el dinero. Porque el precio es bueno.
Pero a pesar de lo bueno que es este nivel de precios, tampoco hay razones claras para vislumbrar una caída abrupta.