Los fondos profundizan las bajas en Chicago, mientras la demanda china aporta señales de recuperación para la soja

El informe Crop Progress del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostró un avance de cosecha inferior al esperado. La recolección de maíz alcanzó el 44% del área, con un progreso semanal de 11 puntos porcentuales, frente a un promedio de los últimos cinco años del 52% para esta fecha. En soja, el avance llegó al 64%, 18 puntos más que la semana anterior, apenas por debajo del promedio histórico del 65%. Por su parte, la siembra de trigo de invierno alcanzó el 63%, frente al 69% promedio de los últimos cinco años.

En el mercado de soja, el USDA informó nuevas ventas extraordinarias por 114.000 toneladas a China y otras 261.000 toneladas a destinos desconocidos. Además, las importaciones chinas de maíz sumaron 320.000 toneladas en septiembre, el mayor volumen para ese mes en dos años. Las compras acumuladas del año comercial llegaron a 3,39 millones de toneladas, frente a 1,73 millones en igual período del año anterior, acercándose a la proyección anual de 4 millones de toneladas del USDA.

Pese a estas señales de demanda, los indicadores técnicos mantienen una orientación bajista. Los futuros de soja, harina y aceite marcaron nuevos mínimos del movimiento reciente y presentan señales negativas de impulso. Entre las referencias de mercado para la posición enero se destacan los US$ 12,68 por bushel para la soja, US$ 346 por tonelada corta para la harina y US$ 66,62 por libra para el aceite.

La proximidad del vencimiento del contrato de soja noviembre también podría incrementar la volatilidad. Al cierre del viernes permanecían abiertos 289.000 contratos, a ocho ruedas del primer día de aviso de entrega. La reducción de posiciones antes del vencimiento podría sumar presión sobre el contrato cercano.

Por último, el reglamento europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR) incorpora incertidumbre para los exportadores sudamericanos por los posibles costos adicionales de cumplimiento y trazabilidad. El mercado evalúa si estas exigencias podrían mejorar la competitividad relativa de la soja estadounidense, aunque su impacto dependerá de la implementación definitiva de la normativa y de los plazos establecidos.

Por Esteban Moscariello