Escrito y reporteado por Macarena Bravo, desde Orlando, Florida, Estados Unidos.

Durante su paso por la Global Produce & Floral Show, que se llevó a cabo en Orlando, Florida, entre el 14 y el 16 de octubre, Sergio Lugo, director de México Table Grapes y de la Asociación de Productores de Uva de Mesa de Sonora, se sentó con PortalFruticola.com para analizar los desafíos y las lecciones que dejó la temporada 2026. 

El ejecutivo describió los últimos dos años como un periodo especialmente complejo para su sector, producto de la falta de lluvias y las elevadas temperaturas que impactaron el desarrollo de las plantas.

“Fue una anomalía climatológica tremenda”, señaló Lugo, explicando que las parras no pudieron ingresar adecuadamente en dormancia, lo que alteró los ciclos fisiológicos del cultivo. “Como consecuencia, algunas variedades que tradicionalmente alcanzaban rendimientos de entre 2.500 y 3.000 cajas por hectárea registraron producciones cercanas a las 2.000 cajas o incluso inferiores”, explicó.

Pese a las dificultades, el líder gremial destacó que la calidad de la fruta se mantuvo gracias al manejo agronómico de los productores.

Cosecha adelantada y concentrada

Uno de los principales efectos de la anomalía climática fue el adelanto del calendario de cosecha. 

Mientras que históricamente la temporada mexicana comenzaba alrededor de la semana 19, este año las primeras labores se iniciaron aproximadamente 15 días antes. El peak productivo también se adelantó, desplazándose desde la semana 21 a la semana 24. Con esto, la campaña se desarrolló en apenas 12 semanas, frente a las 14 a 16 semanas que abarca tradicionalmente. 

El cambio de itinerario también afectó los volúmenes finales de la industria. Lugo detalló que México produjo alrededor de 16,5 millones de cajas, una cifra por debajo del potencial de una temporada normal.

A nivel de variedades también se sintió el impacto. Flame, que años atrás llegó a representar hasta ocho millones de cajas, registró cerca de 3,7 millones en la última campaña, mientras que Early Sweet pasó de volúmenes habituales cercanos a cuatro millones de cajas a aproximadamente 2,8 millones.

En paralelo, los productores continúan orientando su oferta hacia variedades verdes, que actualmente representan cerca del 60% de la producción. 

“Esta transformación responde tanto a las condiciones de productividad como a la evolución de la oferta varietal y las preferencias comerciales”, explicó Lugo.

El impacto del adelanto de la cosecha también se sintió en el ámbito comercial. Según Lugo, Chile y Perú extendieron sus envíos a Estados Unidos, históricamente el principal mercado de las uvas de mesa mexicanas. 

Esto provocó una superposición de oferta durante un periodo en el que la producción mexicana es tradicionalmente limitada. La situación afectó especialmente a los productores que comercializaron variedades tempranas, como Flame y Early Sweet, que enfrentaron una dura competencia con la uva sudamericana.

México gana protagonismo como destino

Analizando los mercados de destino, el representante de Mexico Table Grapes mencionó que dadas las dificultades de comercialización en Estados Unidos, los productores incrementaron sus envíos al mercado interno. 

“La distribución de la última temporada pasó de una relación histórica cercana al 90% destinada a Estados Unidos y 10% a México a una proporción de 80% y 20%, respectivamente”, explicó.

Para Lugo, este cambio refleja una oportunidad estratégica en un mercado donde el consumo de uva ha ganado presencia gracias a una mayor disponibilidad durante el año. Más aún, para el dirigente existe un potencial significativo para seguir desarrollando el consumo en México, particularmente en grandes centros urbanos como el DF, Guadalajara y Monterrey. 

En este contexto, la industria planea trabajar junto con Global Grape Group para fortalecer las acciones de promoción y ampliar la presencia de la uva mexicana en el mercado interno. 

El objetivo planteado por Lugo es alcanzar, como mínimo, envíos de seis millones de cajas durante la temporada nacional.

Expectativas de recuperación para la próxima temporada

Las condiciones climáticas actuales en Sonora ofrecen señales alentadoras respecto a la próxima temporada y contrastan positivamente con los dos años de sequía y temperaturas extremas. 

Según Lugo, este escenario podría favorecer una recuperación productiva y permitir que la industria vuelva a acercarse a los niveles históricos de una temporada normal, superiores a los 22 millones de cajas.

No obstante, el dirigente advirtió que las condiciones climáticas siguen siendo difíciles de anticipar y que la planificación debe contemplar eventuales adelantos de la cosecha. 

Las podas comenzarán en algunas zonas con variedades tempranas durante noviembre, mientras que la mayoría de las labores se concentrará entre diciembre y enero. En algunas regiones, podrían extenderse hasta febrero.

Desde el punto de vista comercial, el sector también busca avanzar en acuerdos anticipados con compradores y distribuidores. Para Lugo, una mayor planificación contractual será clave para reducir la exposición a la volatilidad de los precios y enfrentar de mejor manera cualquier desajuste entre la oferta y la demanda.

“Estamos muy esperanzados de que la próxima temporada de uva de mesa pueda tener mucho éxito”, concluyó.