El proyecto busca determinar si la combinación de distintas estrategias de manejo agronómico permite obtener fruta más temprano y acceder a mejores precios de venta.
Portalfruticola.com conversó con Rodrigo Contreras, académico y director del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la UOH, explicó que la iniciativa surge de la necesidad de fortalecer la innovación agrícola en el secano costero, donde la actividad productiva presenta oportunidades de desarrollo, pero también enfrenta desafíos asociados a la variabilidad climática y a la limitada incorporación de nuevas tecnologías.
“Surge la idea de adelantar un poco la cosecha de sandía por un tema más bien económico, para buscar mejores precios y, de esa manera, intentar que los agricultores puedan vender a un mejor precio”, señaló Contreras.
Tecnología para anticipar la producción de sandías
El investigador mencionó que los ensayos consideran distintas alternativas para evaluar su efecto sobre el desarrollo de las plantas, el rendimiento y la fecha de cosecha.
“Estamos estudiando portainjertos comerciales, variedades de sandía utilizadas habitualmente en el secano y plantas sin injertar provenientes de semillas que los propios agricultores han conservado históricamente”, dijo.
Agregó que a estas alternativas se suma el uso de mantos térmicos y cubiertas plásticas, destinados a proteger los cultivos de las bajas temperaturas y las heladas, además de mulch biodegradable para mejorar las condiciones térmicas del suelo.
“También estamos probando un biofertilizante elaborado por agricultores de la zona a partir de lana de oveja, un recurso disponible localmente gracias a la actividad ganadera”, acotó.
Proyección de la investigación
El principal objetivo del proyecto es adelantar la cosecha respecto de los calendarios habituales de producción en el secano costero. “Buscamos obtener fruta entre fines de noviembre y comienzos de diciembre”, indicó.
De acuerdo con Contreras, esto podría representar un adelanto aproximado de uno a dos meses, dependiendo del productor. Sin embargo, precisó que se trata de una proyección que todavía debe ser validada mediante las evaluaciones de campo.
El beneficio potencial está relacionado con las condiciones de comercialización. “La sandía disponible al inicio de la temporada puede alcanzar mejores precios, especialmente cuando se vende por kilogramo y no por unidad, lo que abre una oportunidad para incrementar los ingresos de los agricultores”, comentó.
El especialista, explicó que la investigación busca demostrar que el cultivo de sandía puede constituir una alternativa productiva para más agricultores del secano costero, una zona donde la actividad agropecuaria se caracteriza por la presencia de ganadería ovina, olivares y una menor diversidad de cultivos frutales.
Otro aspecto relevante es la posibilidad de reducir ciertos costos de producción.
En ese sentido, el académico advirtió que estas ventajas deben analizarse junto con las características de cada suelo, las necesidades de fertilización y los resultados productivos que arrojen los ensayos.
Puntualizó que el uso de microtúneles y otras tecnologías de agricultura protegida podría abrir nuevas posibilidades para los agricultores.
Finalizó diciendo que los ensayos contemplan evaluaciones durante la temporada agrícola, con seguimiento del crecimiento de las plantas y análisis de la fruta. “Sus resultados permitirán establecer qué combinaciones de tecnologías ofrecen mejores perspectivas para adelantar la cosecha, mejorar el rendimiento y evaluar la rentabilidad de la producción de sandía en el secano costero de O’Higgins”, concluyó Contreras.