El negocio exportador de la yerba mate argentina atraviesa un momento de fuerte expansión, con una particularidad que empieza a modificar el mapa del comercio exterior: las grandes marcas que dominan la góndola local están ganando cada vez más espacio fuera del país.
Las Marías, Playadito, Rosamonte, CBSé y Verdeflor aparecen entre las empresas que vienen aumentando su participación en los mercados internacionales, sumándose a compañías que históricamente tuvieron un perfil mucho más exportador, como La Cachuera, Piporé y el Grupo Kabour.
El fenómeno se da en un escenario de crecimiento de los embarques. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), entre enero y junio de 2026 las exportaciones alcanzaron 25,9 millones de kilos, mientras que las salidas totales de yerba mate —mercado interno más exportaciones— superaron los 163 millones de kilos.
El dato cobra relevancia porque el comercio exterior de yerba viene acumulando varios años de crecimiento y podría volver a marcar un récord en 2026.
Las grandes marcas de la góndola ahora miran hacia afuera
Uno de los cambios más importantes está relacionado con el desembarco cada vez más fuerte de las empresas que tienen una enorme presencia en el mercado argentino.
Las Marías, fabricante de marcas como Taragüí, ya se ubicó entre los principales exportadores y representa alrededor del 15% de los envíos al exterior, según los datos citados por La Nación y ExpoData.
La compañía incluso avanzó sobre una modalidad tradicional del negocio exportador: la comercialización de yerba mate a granel, en big bags de 50 o 100 kilos.
También aparece con fuerza Playadito, la marca que lidera el mercado interno. Su estrategia es diferente: la empresa exporta el producto envasado y apuesta por capturar mayor valor agregado.
Sus principales destinos incluyen España, Chile y Estados Unidos, y el valor promedio de sus exportaciones se ubica muy por encima del de las compañías que comercializan principalmente yerba a granel.
Ese diferencial muestra que el negocio externo no se limita solamente a vender más kilos: también existe una disputa por cuánto valor argentino puede quedar incorporado en cada tonelada exportada.
El ranking de exportadores
Según los datos difundidos por ExpoData y citados en el informe de La Nación, el ranking de enero-julio muestra a La Cachuera al frente, con aproximadamente el 31% de los embarques.
Detrás aparecen:
- Grupo Kabour: alrededor del 17%.
- Las Marías: cerca del 15%.
- Piporé: alrededor del 15%.
- Cordeiro/Verdeflor: quinta.
- Playadito: sexta por volumen, aunque quinta si se considera el valor FOB.
- CBSé: séptima.
- Rosamonte: octava.
El dato más interesante es que Playadito, CBSé, Verdeflor y Rosamonte ya dejaron de ser actores exclusivamente vinculados al mercado interno y están ganando posiciones en el tablero internacional.
En total, según el registro de ExpoData mencionado en el informe, 60 empresas yerbateras realizaron algún envío al exterior durante enero-julio.
Exportaciones en crecimiento y otro posible récord
La evolución de los últimos años muestra un cambio significativo.
En 2024, primer año del mercado desregulado mencionado en el informe, las exportaciones alcanzaron 43,8 millones de kilos, un récord histórico.
En 2025 la cifra volvió a crecer hasta aproximadamente 58 millones de kilos.
Y los datos disponibles para 2026 muestran que el sector mantiene el ritmo.
Según los registros citados en el informe, durante los primeros siete meses del año se exportaron 32,113 millones de kilos, frente a los 30,85 millones enviados durante el mismo período de 2025. Esto implica un crecimiento cercano al 4% interanual.
Si la tendencia se mantiene durante los próximos meses, la yerba mate podría encadenar un tercer año consecutivo de récord exportador.
Los datos oficiales del INYM también muestran el crecimiento del comercio exterior: solamente en junio de 2026 se exportaron 7,04 millones de kilos, llevando el acumulado del primer semestre a 25,9 millones.
Siria, Estados Unidos y Europa: dónde está la oportunidad
Uno de los movimientos más llamativos es el crecimiento de Las Marías en el mercado sirio, donde compite con empresas que históricamente tuvieron una posición dominante.
El Grupo Kabour, de origen sirio y con presencia industrial en Misiones, continúa siendo uno de los principales jugadores del comercio exterior yerbatero.
Pero el mapa se está diversificando.
Las empresas argentinas están buscando mercados en Europa, Estados Unidos, Medio Oriente y otros destinos, con estrategias diferentes según el producto y el grado de elaboración.
Esto abre una discusión interesante para la cadena: no es lo mismo exportar materia prima o yerba a granel que vender una marca argentina terminada en una góndola extranjera.
En el segundo caso, además del volumen, entran en juego el packaging, el posicionamiento, la marca, la distribución y el precio final.
Playadito: menos volumen, más valor
El caso de Playadito es particularmente interesante.
La empresa decidió mantener una estrategia basada en exportar el producto envasado, en lugar de competir principalmente mediante grandes volúmenes de yerba a granel.
Según los datos citados por La Nación, durante enero-julio la empresa exportó a un valor aproximado de US$3.415 por tonelada, más del doble que el valor promedio de los embarques de La Cachuera, que rondó los US$1.662 por tonelada.
La diferencia muestra el potencial de una estrategia orientada al valor agregado.
En un contexto donde Argentina busca aumentar sus exportaciones agroindustriales, el caso de la yerba ofrece una señal concreta: existe espacio para que un producto originario de una economía regional llegue al consumidor internacional con una marca, un envase y una identidad propia.
También crecen CBSé y Verdeflor
La expansión no se limita a los grandes nombres tradicionales.
Las empresas cordobesas CBSé y Verdeflor también están escalando posiciones.
Verdeflor se ubicó quinta en cantidad de kilos exportados durante el período analizado y, además, presentó un valor FOB superior a los US$2.000 por tonelada.
CBSé, por su parte, quedó séptima en volumen y también mostró valores superiores a los US$2.500 por tonelada.
Esto vuelve a marcar una tendencia: cada vez más empresas buscan que la yerba mate argentina compita afuera no solamente por precio, sino también por diferenciación y valor agregado.
Un negocio que cambió de escenario
El crecimiento exportador ocurre después de un cambio profundo en el funcionamiento de la cadena yerbatera.
La desregulación eliminó el esquema de precios oficiales para la materia prima que había funcionado durante más de dos décadas y modificó la dinámica entre productores, secaderos, molinos y empresas comercializadoras.
Desde el sector se plantea que el nuevo escenario permitió que los valores de la hoja verde y la yerba canchada se acomodaran a niveles mucho más bajos que los registrados durante los años anteriores.
Al mismo tiempo, el negocio exportador encontró mejores condiciones para crecer.
La cadena tiene ahora un desafío doble: sostener la competitividad de la producción primaria y, al mismo tiempo, aprovechar el creciente interés internacional por el producto.
De hecho, el panorama no es completamente homogéneo. Un informe reciente de Coninagro ubicó a la yerba mate entre las economías regionales en rojo, principalmente por la evolución del negocio para el productor, donde los precios recibidos se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y los costos.
De producto argentino a marca global
La yerba mate tiene una particularidad frente a otros productos agroindustriales argentinos: no necesita inventar un mercado desde cero.
Existe una identidad cultural fuerte alrededor del mate y una comunidad de consumidores en distintos países de América Latina, Europa, Medio Oriente y Estados Unidos.
El desafío consiste en convertir esa demanda en un negocio de mayor escala.
Por eso, el avance de las grandes marcas de la góndola argentina sobre el mercado internacional resulta significativo.
La yerba ya no se exporta solamente como un commodity de origen regional: cada vez más empresas intentan vender afuera la experiencia completa del producto argentino.
Y mientras los embarques mantienen su crecimiento, el negocio podría cerrar 2026 con una nueva marca histórica.
El mate, una costumbre profundamente argentina, empieza a consolidarse también como un producto agroindustrial con aspiraciones cada vez más globales.