El Niño acelera su intensidad y podría igualar a los grandes eventos de 1982, 1997 y 2015 – CCA/Agrositio

Luego de una rápida transición por la neutralidad durante la última parte del verano, la situación meteorológica se vio rápidamente caracterizada por precipitaciones por encima de los valores normales, algo que se dio principalmente en los dos primeros meses del otoño, aun sin una afectación plena de la atmosfera por parte del calentamiento que se venía afianzando en la cuenca del Pacifico Ecuatorial central. 

Avanzado el otoño, ya la certeza de que íbamos hacia un año influenciado por El Niño, era plena. Esto se fue confirmando con lluvias importantes que se observaron en la zona norte de la Mesopotamia durante lo que va de julio y con mucho más volumen sobre el las vecindades de Brasil, sobre la cuenca alta de los ríos del Plata. El Iguazú, particularmente y el Uruguay han crecido rápido y ya se notan las consecuencias de esta dinámica  hasta la provincia de ER y las vecindades de Uruguay.

Conforme fue avanzando el mes de junio, se notó que la velocidad con que se incrementaban las temperaturas superficiales del océano Pacifico central era más rápida que la prevista. Esto lo podemos notar en el siguiente gráfico.

La tasa de crecimiento térmico en los últimos dos meses se aceleró. Por estas fechas el calentamiento respecto del valor normal, es del orden de los 2ºC.

Pasando en limpio, no estamos ante la posibilidad de que se desarrolle El Niño, estamos transitando los meses del invierno, con la atmosfera influenciada por este evento cálido. La humedad del mes de julio es una señal plena de esta circulación alterada. Podemos asociar fuertemente la mejora en la oferta de nieve de este mes en las zonas cordilleranas al efecto Niño y obviamente la recurrente circulación del noreste sobre la región pampeana, es otra consecuencia muy visible. Esto no quita que podamos tener alguna otra irrupción de aire polar, pero esto se ve para la transición hacia la segunda década del mes de agosto. 

Establecido como está este patrón, queda definir su persistencia e intensidad. Pues bien, todos las tendencias van en el mismo sentido: tendremos Niño hasta el otoño de 2027, con un máximo de intensidad entre octubre y diciembre, momento en que se espera que se alcancen intensidades de eventos previos como 82/83, 97/98 y 15/16. A lo largo de todo el semestre cálido es muy razonable esperar que este evento no ceda en su presencia, aunque puede ser menos intenso progresivamente. Como sea, es una coyuntura que tiende a promover lluvias por encima de los valores normales a gran escala en el sudeste de Sudamérica.