"Sabíamos que habría afectaciones climáticas, pero no esperábamos que fueran de esta magnitud", afirmó.
El ejecutivo explicó que la escasez de horas frío durante el invierno, debido a temperaturas inusualmente cálidas, impidió una adecuada acumulación de bajas temperaturas en los campos.
Posteriormente, cuando el cultivo requería condiciones más cálidas para su desarrollo, predominaron temperaturas frescas, seguidas por un episodio extremo de calor en marzo, con registros cercanos a los 40°C que coincidieron con etapas críticas de floración y brotación.
Una cosecha adelantada
Las anomalías climáticas también provocaron un adelanto inédito de la cosecha. Al respecto, Lugo dijo que las primeras labores de recolección de la fruta comienzan en la última semana de abril, pero este año iniciaron a mediados de ese mes, con un adelanto de entre 2 y 3 semanas dependiendo de la variedad.
Este cambio concentró gran parte de la producción durante mayo, duplicando prácticamente el volumen habitual para ese mes. "Normalmente exportamos cerca de 5 millones de cajas en mayo; este año fueron casi 10 millones", señaló Lugo.
Analizando las principales variedades y su comportamiento con las condiciones climáticas, el ejecutivo comentó que las que registraron los mayores impactos productivos fueron Sweet Globe, Sweet Celebration y Flame.
Además del menor rendimiento, las altas temperaturas de marzo afectaron la calidad de parte de la fruta, especialmente en Sweet Globe y Sweet Celebration, lo que llevó a los productores a iniciar evaluaciones junto a las casas genetistas para mejorar tanto el comportamiento varietal, como las estrategias agronómicas.
Mercados saturados
El director de Mexico Table Grapes planteó que el principal destino de la uva mexicana es Estados Unidos, país que al inicio de la temporada presentó una elevada oferta proveniente de Chile y del estado mexicano de Jalisco, situación que presionó los precios de las variedades tempranas de Sonora.
Posteriormente, el mercado comenzó a equilibrarse, momento en que la mayor parte del volumen de uva de Sonora ya se había comercializado.
A ello se sumó que la industria nunca logró superar las 2,8 millones de cajas semanales exportadas, por debajo del consumo tradicional del mercado estadounidense, estimado en alrededor de 3 millones de cajas por semana.
Preparándose para la próxima temporada
Pese a lo compleja que fue la temporada, la industria ya piensa en la próxima, con el foco en el avance de la renovación varietal.
Lugo indicó que las plantaciones de Flame siguen disminuyendo, mientras aumentan las superficies destinadas a Sweet Globe, Sweet Celebration, Timson, Cotton Candy, Summer Royal y Ruby Rose.
“Actualmente, Flame es la principal variedad exportada, con cerca de 3,7 millones de cajas, aunque años atrás llegó a representar hasta 10 millones. La expectativa es que continúe reduciendo su participación durante las próximas campañas”, dijo el ejecutivo.
Para la temporada siguiente, el dirigente estima que entre un 70-75% de la superficie estará conformada por variedades nuevas, dejando solo un 25% o 30% para variedades tradicionales.
Con la mirada puesta en el futuro, los productores ya trabajan en estrategias de adaptación, incluyendo agricultura protegida, nuevas prácticas agronómicas, investigaciones sobre aplicaciones en campo y el desarrollo de variedades con mayor resiliencia al clima.
Lugo fue claro al decir que la industria monitorea de manera permanente los escenarios climáticos junto a especialistas.
"El cambio climático es una realidad y representa el siguiente gran reto para toda la industria de la uva de mesa. Más que desalentarnos, estos desafíos nos impulsan a buscar nuevas alternativas para fortalecer al sector, no solo en México, sino en todo el hemisferio", concluyó.