Mendoza: el desafío no es cambiar de matriz, sino aprovechar mejor sus ventajas

Síntesis:

• Mendoza enfrenta una preocupación relevante por las dificultades que atraviesan algunos sectores claves de su economía. El petróleo muestra una tendencia declinante, la vitivinicultura opera en un contexto más complejo y la minería aparece como una alternativa, aunque todavía con tiempos largos. 

• Sin embargo, el estancamiento mendocino de los últimos quince años no parece explicarse principalmente por esas debilidades propias. La evolución de la provincia ha estado muy vinculada al bajo crecimiento de la economía nacional. 

• La estructura económica provincial no cambia fácilmente. Depende de tres factores centrales: los recursos disponibles, la localización y las características de su sociedad. 

• Mendoza cuenta con recursos naturales y actividades tradicionales relevantes, una ubicación estratégica en el oeste argentino y una sociedad con escala intermedia, servicios desarrollados y buena calidad de vida. 

• Esos factores ofrecen una base para pensar una estrategia productiva más realista. Pero también marcan límites: no se puede modificar de manera rápida ni forzada la matriz económica de la provincia. 

• Por eso, el desafío no parece ser reemplazar una estructura por otra, sino aprovechar mejor las ventajas existentes, acompañar nuevas oportunidades y reducir los costos locales que afectan la inversión y la producción. 

1. Planteo 

En estos tiempos hay señales de debilidad en sectores tradicionales que preocupan en la economía mendocina. El petróleo muestra una tendencia declinante. La vitivinicultura enfrenta un contexto global menos favorable. La minería aparece como una alternativa, pero su avance es lento y todavía no alcanza para compensar la pérdida de dinamismo en otros sectores. 

Siendo así, una pregunta relevante para los próximos años es: ¿hacia dónde se puede orientar su estructura productiva? 

2. ¿Qué produce Mendoza? Estructura económica 

Su producción puede dividirse en tres grandes bloques. 

• Los bienes aportan aproximadamente el 36% de la actividad Allí se ubican sectores transables, con capacidad de generar ingresos externos. Son actividades relevantes porque diferencian a Mendoza de otras provincias. Entre las más relevantes están la industria (vinos, refinación de petróleo, agroindustria, otras industrias), minería (extracción de petróleo) y agro. 

• Los servicios representan cerca del 58%. Tienen mayor peso en el empleo y dependen más del mercado interno. En general, no son exportables. Tienen una estructura similar en las demás provincias. 

• El resto, alrededor del 6%, incluye construcción, electricidad, gas y agua. Son también “bienes”, pero no transables, por lo que dependen más del mercado interno.

En términos ilustrativos, buena parte de los bienes generan ingresos y empleo, lo cual favorece a la generación de empleo en el sector servicios. Es usual decir que en minería de cada 1 empleo directo que genera el sector, se crean 3 indirectos (prestadores de servicios). Con algunas salvedades se puede decir algo parecido. De un empleo que se crea en la producción de bienes, aparecen dos en servicios. Siendo así, preocupa cuando varios bienes atraviesan dificultades, que puede resentir al resto de los sectores. 

3. Tendencias que condicionan a Mendoza 

Hay tres tendencias que pesan sobre la provincia. 

• La primera es mundial. A medida que suben los ingresos, aumenta el peso de los servicios en el gasto de los hogares. Al mismo tiempo, la productividad en bienes tiende a reducir la necesidad de empleo directo en esos sectores. 

• La segunda es argentina. Un contexto de costos altos en dólares afecta a los sectores transables. Salarios, tarifas, alquileres y servicios profesionales encarecen la producción local frente al exterior. 

• La tercera es provincial. Mendoza tiene dos sectores tradicionales con problemas. El vino enfrenta menor consumo global y local. El petróleo viene perdiendo peso. La minería podría aportar, pero sus tiempos son largos. 

Esas tres tendencias golpean con más fuerza a la producción de bienes que a los servicios, por lo que cabría esperar que estos últimos salieran más favorecidos. Sin embargo, el sector servicios también enfrenta restricciones propias, tanto a nivel doméstico como mundial. 

A nivel nacional, el ajuste fiscal —orientado a bajar la inflación— y la mayor compra de dólares por parte de la población, como señal de incertidumbre, reducen las ventas de bienes y servicios en el mercado interno. 

A nivel mundial, el avance del comercio digital y de la inteligencia artificial también juegan en contra de la prestación de servicios en Mendoza. 

En ese contexto más complicado, surgen de los planteos de cómo seguir. 

4. ¿Hacia adónde vamos? Una visión macro 

Para observar la dinámica general de la actividad provincial, puede utilizarse un indicador alternativo al PBG, que no está actualizado en varias jurisdicciones. Ese indicador es la masa salarial privada, neta de inflación, que resulta una buena aproximación. 

Según este indicador, Mendoza alcanzó un máximo en 2013 y luego comenzó a declinar, con oscilaciones. La dinámica es muy distinta a la de Neuquén, que, con el impulso de Vaca Muerta, se incrementó más de 60% en quince años. 

Sin embargo, la dinámica de Mendoza no difiere con la nacional, que dejó de crecer desde hace quince años. Eso implica que, aunque sus debilidades estructurales (vinos y petróleo) le hayan jugado en contra, le ha pesado más el estancamiento nacional.  Neuquén es un caso particular. Aprovechó una oportunidad muy favorable, que le permitió subir un escalón en empleo, ventas e ingresos.  

5. ¿Se puede modificar la estructura económica? 

Depende de tres grupos de factores. 

• El primero son los recursos naturales. Mendoza tiene petróleo, aunque en declive. Tiene potencial minero, todavía en desarrollo. También cuenta con actividades renovables relevantes, como la vitivinicultura, la fruta y el turismo. En estos casos, el desafío es sostener competitividad. 

• El segundo es la localización. La provincia puede aprovechar su posición como nodo del oeste argentino. Tiene cercanía con Neuquén, por Vaca Muerta, y con San Juan, por la minería. También puede beneficiarse del corredor bioceánico y de vínculos con Brasil y Chile. 

• El tercero es la sociedad. Mendoza tiene una escala intermedia, buena calidad de vida y servicios relativamente desarrollados. Eso puede ser una ventaja para atraer personas, empresas y actividades de mayor valor agregado. 

Estos factores son la base sobre la que se asienta la economía mendocina, y no cambian con facilidad. El margen real de acción no está en transformar esa base, sino en aprovechar mejor las oportunidades que surgen dentro de ella. 

6. Minería: ¿cuándo y en cuánto puede ayudar 

La minería aparece como una de las principales alternativas para Mendoza. El atractivo es claro. Puede generar inversión, exportaciones y demanda de proveedores locales.

Además, puede compensar parcialmente la pérdida de peso del petróleo y las dificultades del vino. Pero conviene evitar una mirada exagerada.  

¿Cuándo? Los proyectos mineros tienen tiempos largos. Requieren inversión, permisos, infraestructura y aceptación social. Además, son intensivos en capital. Pueden mover la economía, pero no necesariamente generan empleo masivo directo. 

Entre los proyectos relevantes aparecen San Jorge y Potasio Río Colorado, que, en el mejor de los escenarios, podrían tener impacto a partir de año 2030. Por eso, la minería puede ser parte de la solución, pero difícilmente sea una respuesta inmediata. 

¿En cuánto puede ayudar? Los sectores de bienes pueden generar empleo directo, indirecto e inducido. Pero en muchas actividades modernas, especialmente minería, energía e industria tecnificada, el empleo directo no crece en la misma proporción que la inversión.  

Sí puede ser relevante la generación de empleo indirecto, por ejemplo en servicios profesionales para empresas mineras. Las estimaciones indican que, por cada empleo directo generado por la minería, se crearían entre tres y cinco empleos indirectos .

Con una visión moderada, los proyectos con mayores posibilidades de concretarse en Mendoza en los próximos años podrían contribuir a duplicar las exportaciones provinciales. También generarían empleo, aunque no en los niveles de la actual producción de bienes de la provincia. 

Rol de la diversificación: la experiencia neuquina, con el fuerte impacto de Vaca Muerta, podría sugerir una apuesta concentrada en la minería para Mendoza. Sin embargo, es necesario tener en cuenta las ventajas y desventajas de depender de un solo producto.  

Considérese la dinámica del empleo privado registrado. Desde hace cuatro años está estancado en Mendoza (y en el país). Pero ha aumentado un 27% en Neuquén, gracias al empuje petrolero no convencional. No obstante, en otra provincia petrolera, pero convencional, Santa Cruz, con menores inversiones, su empleo viene cayendo considerablemente.  

Apostar todo a una sola actividad puede dar muy buenos resultados en las etapas favorables, pero también expone a crisis más fuertes cuando el ciclo se revierte. La diversificación ofrece más estabilidad: no asegura un boom en las buenas, pero también reduce el riesgo de una crisis profunda en las malas.  

7. Qué puede hacer la política 

Muchas tendencias son difíciles de modificar desde la provincia. Mendoza no puede cambiar el consumo mundial de vino. Tampoco puede definir sola la macroeconomía argentina. 

Pero sí puede fijar un rumbo sobre lo que está a su alcance: los costos y las condiciones que dependen de decisiones locales. Más que una lista de medidas, son los ejes hacia donde debería orientarse la política provincial: 

• Menos burocracia. Cada trámite de menos es una señal a favor de invertir más rápido y a menor costo. 

• Mejor infraestructura. Rutas, conectividad, energía, agua y logística son la base de cualquier actividad transable. 

• Más seguridad y mejores servicios públicos. Son factores que pesan tanto en la decisión de invertir como en la de radicarse en la provincia. 

• Una carga tributaria razonable. En un contexto de costos en dólares ya elevados, cada punto de impuesto provincial o municipal pesa más en la decisión de inversión. 

Ninguno de estos ejes resuelve por sí solo el problema de fondo, que es nacional. Pero son las palancas que sí están en manos de la provincia, y por eso son las que deberían guiar la agenda local. 

8. Conclusión 

Mendoza enfrenta un desafío productivo importante. Algunos sectores tradicionales pierden fuerza. El petróleo cae. El vino atraviesa un contexto global más difícil. La minería ofrece potencial, pero no tendrá efectos inmediatos.  

Sin embargo, los datos indican que el principal problema es macroeconómico. Mendoza ha estado más vinculada al estancamiento nacional de hace quince años.  

Por eso, la respuesta no parece pasar por un cambio brusco de matriz productiva. Más bien, se trata de aprovechar mejor las ventajas existentes y reducir los costos que dependen de la provincia.

Fuente: IERAL