La frontera del Maíz se corre al sur: 7.000 kg/ha en Perito Moreno y hasta 12.000 kg/ha en Chubut

Este ensayo representa un paso clave para conocer cuál es la frontera agrícola del maíz hacia el sur del país. El INTA en Patagonia Sur evaluó híbridos de maíces en distintas localidades de la provincia de Santa Cruz y Chubut, con el objetivo de generar información local que permita conocer su adaptación, rendimiento y potencial como alternativa productiva.

Santiago Toledo, especialista del INTA Santa Cruz indicó que “esta iniciativa busca fortalecer los sistemas agrícolas y aportar nuevas opciones para la ganadería, avanzando en el desafío de determinar hasta dónde puede expandirse la frontera agrícola del maíz en la Patagonia”.

Los ensayos se realizaron en conjunto con la empresa semillera Laboulet Semences en Perito Moreno. Esto apunta a conocer el desarrollo y adaptación del cultivo, su comportamiento en distintos ambientes y la viabilidad para la producción en la región.

En este sentido, las características particulares de estos híbridos resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes de Santa Cruz (temperaturas bases inferiores a lo normal (6 grados), secado rápido, resistencia a heladas moderadas en algunos estadios del cultivo) y sobre todo una ventana de cultivo que es corta (100 a 120 días).

Toledo destacó que es fundamental empezar a trabajar con el cultivo en la zona, “si bien se realizaron evaluaciones en el pasado, actualmente estamos estudiando nuevos desarrollos de híbridos de maíz de distintas empresas semilleras que pusieron a disposición materiales que, por sus características, por ejemplo, maíces de ciclos productivos más cortos, son prometedores, especialmente en nuestras zonas frías, donde el riesgo por heladas condiciona el crecimiento del cultivo”.

Es importante remarcar, que la ganadería extensiva —principalmente ovina y, en menor medida, bovina— domina gran parte del territorio. Sin embargo, la baja oferta forrajera de los pastizales naturales está limitando el aumento de la mejora productiva.

“En este contexto, el maíz aparece como un cultivo estratégico por su aporte potencial de energía, fibra y en menor medida proteína, ya sea mediante la producción de granos o planta entera para silaje, pensando en reducir costos de nutrición animal de la ganadería, cubrir un bache de oferta forrajera en otoño e invierno, mejorar la oferta y contribuir al desarrollo productivo regional.”

Los resultados obtenidos en esta experiencia demuestran la factibilidad agronómica y productiva del cultivo de maíces precoces y ultra precoces en el norte de la provincia de Santa Cruz, particularmente en la localidad de Perito Moreno, bajo condiciones de manejo intensivo con riego complementario.

“Esta experiencia constituye un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas o agrícolas-ganaderos en Patagonia demostrando que el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios para la generación de forraje, ensilaje y eventualmente producción de grano”, destacó Toledo.

Y agregó: “Los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de continuar evaluando materiales genéticos, fechas de siembra y estrategias de manejo que permitan optimizar la estabilidad y productividad del cultivo de maíz con rindes de 7000 kilos (granos), 80 a 120 toneladas de material vegetal verde y de 15 a 26 toneladas de materia seca (planta entera) por hectárea en ambientes australes de Santa Cruz”.

La experiencia en la cordillera del Chubut

La base forrajera de la ganadería en la zona está basada en el uso de pastizales naturales y pasturas implantadas. Por esto, especialistas del INTA Esquel trabajaron con la misma empresa y realizaron una caracterización fenológica y evaluación de rendimiento de seis híbridos hiper precoces de maíz.

“Las características particulares de estos híbridos resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes en el Noroeste de Chubut, temperaturas base inferiores a lo normal, secado rápido, resistencia a heladas moderadas en estadíos tempranos del cultivo”, señaló Guillermo Lexow, del INTA Esquel.

El ensayo llevado a cabo en el Campo Experimental Trevelin del INTA arrojó datos positivos. La mayor producción de planta entera se logró con Tirnavia (22.120 kilos por hectárea), siendo el híbrido de ciclo más largo, alcanzando un 88 % más de rendimiento de materia seca respecto al registrado por Zeta 125. En cuanto al rendimiento de grano, no se observaron diferencias significativas entre los híbridos (valores entre los 6000 y 8850 kilos por hectárea), en donde el modelo explicó el 49 % de la variabilidad observada en el rendimiento, con un coeficiente de variación del 24,9 %, lo que explica que, a pesar de los valores tan distantes no se encontraron diferencias estadísticas.

Lexow señaló también: “En el ensayo llevado adelante en la localidad de El Hoyo, los rendimientos obtenidos por la mayoría de los híbridos fueron muy destacados, sobresaliendo LS Joalia y Zeta 125 con más de 12000 kilos por hectárea, pero hay que mencionar que la experiencia es de sólo una temporada, por lo cual, es recomendable repetir los ensayos durante más tiempo.”

Los resultados obtenidos en esta experiencia demostraron que la producción de maíz es factible también en la zona cordillerana del noroeste de Chubut.