Reservas invierno 2026: lluvias normales región pampeana y norte, seco SO Córdoba y La Pampa - CCA/Agrositio

SÓLO FALTO LLUVIA EN EL VERANO

El mes de mayo cerro la campaña 25/26 en términos pluviales. Cuando se analizan las categorías de lluvias acumuladas entre junio de 2025 y mayo de 2026, resaltan los sobrantes de agua a gran escala, sin embrago, la distribución temporal de las precipitaciones tuvo momentos críticos muy perjudiciales, en algunos casos más zonificados y en otros de mayor escala.

La clasificación de las precipitaciones en base a la estadística 1973-2024, tiende a concentrar lluvias normales o sobradas en la mayor parte de la región pampeana y el norte del país, con una oferta de agua más restringida sobre sectores del sudoeste de CB, LP y la mayor parte de la Patagonia. 

Si vamos desarmando el mapa anual en los trimestres que definen las estaciones, debemos recordar circunstancias que fueron complejas de gestionar. 

En primer lugar, el invierno del año pasado, presento una sobreoferta de agua muy marcada en todo el centro norte del país, pero con un impacto muy negativo en la provincia de BA, donde vastas zonas bajas del centro oeste de la provincia sufrieron importantes inundaciones. Este comportamiento de lluvias excesivas no cesó durante la primera parte de la primavera sobre las zonas anegadas, pero colateralmente resultaron beneficiosas para la provincia de LP, con valores que se fueron normalizando sobre las provincias del centro, quedando más seco todo el oeste del NEA, el NOA y la franja oeste de CB. La primavera dejo una buena provisión de agua en la zona núcleo.

Para los últimos diez días de diciembre, las lluvias comenzaron a escasear a gran escala. Por entonces se esperaba alguna incidencia del fenómeno La Niña, que siempre se mantuvo débil, pero que en aquellas fechas se sumó a condiciones de escala regional que resultaban igualmente negativas para generar sistemas precipitantes. El bloqueo anticiclónico del verano fue muy persistente y solo se resolvió avanzando sobre el mes de enero. Aquí resaltan algunas diferencias positivas en zonas de LP, por ejemplo, donde aparecieron lluvias de menor escala durante la última parte de enero y febrero, lo cual ayudo a transitar en forma más aliviada cultivos que venían muy necesitados. Este oportunismo temporal no se refleja en la anomalía anual. Es decir, en algunos sectores, durante el verano se dieron alivios que lograron una corrección anticipada antes de que se consolide la mejora pluvial definitiva en la segunda parte del mes de febrero.

Luego ya ingresamos al patrón húmedo que presentó el último otoño. Con fuerte incidencia en las labores de cosecha, actividad que recién logro tomar ritmo en la segunda parte de abril. Si bien mayo resulto menos lluvioso, las condiciones ambientales fueron particularmente dificultosas para el avance de los lotes tardíos en el sur de la región pampeana. 

El saldo pluvial del último año, deja un balance positivo en términos de humedad. No se perfilan restricciones para el desarrollo del trimestre de invierno. Por lo pronto la influencia del fenómeno de El Niño no sería significativa durante los próximos meses, sin embrago, el centro norte de SF, ER, el este del NEA y el resto de la Mesopotamia, pueden quedar más expuestos a un inicio temprano de las lluvias de la primavera.