• A pesar de la tensión geopolítica, los granos continúan bajo presión debido a una fuerte liquidación de posiciones por parte de los fondos de inversión.
• Los sólidos datos de empleo en Estados Unidos fortalecieron al dólar y aumentaron las expectativas de una nueva suba de tasas por parte de la Reserva Federal.
• Un dólar más fuerte reduce la competitividad de las exportaciones estadounidenses y suele ejercer presión bajista sobre los commodities agrícolas.
• Las lluvias y temperaturas favorables en gran parte del Cinturón del Maíz continúan mejorando las perspectivas para las cosechas de maíz y soja en Estados Unidos.
• La ausencia de amenazas climáticas importantes está eliminando gran parte de la prima de riesgo que sostenía los precios durante mayo.
• El avance de la cosecha de trigo estadounidense también contribuye a aumentar la oferta disponible y presiona las cotizaciones.
• En Europa, las recientes lluvias mejoraron las reservas de humedad, aunque la ola de calor previa deterioró parte de los cultivos de trigo y cebada en Francia.
• La competencia exportadora sigue aumentando debido a la abundante oferta proveniente de Sudamérica, especialmente de Brasil.
• Los vendedores de maíz estadounidense enfrentan una presión creciente por la disponibilidad de grano del hemisferio sur.
• El mercado espera el informe semanal de condiciones de cultivos del USDA para evaluar la evolución de la campaña estadounidense.
• La atención principal estará puesta en el informe WASDE de junio, donde el USDA actualizará las estimaciones de producción, exportaciones y existencias mundiales.
• Si el USDA confirma una oferta abundante y buenas perspectivas productivas, el sesgo bajista podría profundizarse.
• Por ahora, la combinación de clima favorable, abundante oferta global y ventas de fondos mantiene el control del mercado en manos de los vendedores.
Por Esteban Moscariello