Históricamente, los datos agronómicos se analizaron como resultados aislados, muchas veces vinculados a ubicaciones o ensayos específicos.
Sin embargo, este nuevo enfoque transforma esa lógica al tratar los datos como un sistema integrado, alineado con los principios FAIR (Localizables, Accesibles, Interoperables y Reutilizables). Esta reorganización no solo mejora la accesibilidad de la información, sino que potencia su capacidad para generar conocimiento.
La clave del cambio radica en cómo se interpreta el ambiente. En lugar de considerarlo como una simple etiqueta asociada a un lugar, el análisis lo descompone en múltiples variables (atmosféricas, del suelo y temporales), y examina sus interacciones a lo largo del ciclo del cultivo. Este enfoque, enmarcado en "enviromics" (es el campo de la ciencia de datos aplicada que estudia el "enviroma", es decir, el conjunto total de factores ambientales, climáticos, edáficos y de manejo, que afectan a un organismo), permite entender con mayor precisión cómo distintos factores ambientales influyen en el rendimiento agrícola.
El caso del maíz
A partir de esta base, se desarrolló un análisis exploratorio en colaboración con equipos del CIMMYT para comprender cómo responde el maíz a condiciones ambientales desafiantes, como altas temperaturas y disponibilidad limitada de agua. El trabajo exploró patrones y relaciones dentro de los datos, integrando variables agronómicas, prácticas de manejo de los cultivos e indicadores económicos, con el objetivo de comprender mejor los factores que influyen en la productividad, la rentabilidad y la resiliencia de los sistemas agrícolas.
Uno de los principales aportes de este enfoque es la posibilidad de comparar información proveniente de distintos ensayos, años y contextos productivos bajo un mismo marco analítico: una red de comportamiento ambiental. Esta herramienta permite conectar evidencias generadas en diferentes condiciones e identificar patrones comunes en la respuesta de los cultivos frente a escenarios ambientales similares. Al integrar múltiples dimensiones del sistema agrícola, el enfoque contribuye a generar conocimiento basado en evidencia y abre nuevas oportunidades para comprender mejor la interacción entre el ambiente, el manejo de los cultivos y los resultados productivos, fortaleciendo el desarrollo de estrategias orientadas a una agricultura más resiliente y sostenible frente a los desafíos del cambio climático.
"Esta colaboración con CALICE ofrece un ejemplo concreto del valor de contar con datos armonizados, estandarizados y multidisciplinarios. Demuestra lo que es posible cuando dejamos atrás los silos y conectamos información de distintas disciplinas. Con frecuencia hablamos de la importancia de la integración, pero este producto nos brinda un resultado tangible: evidencia que puede respaldar una toma de decisiones más informada y estratégica", señaló Andrea Gardeazabal, líder del Grupo de Monitoreo, Evaluación, Rendición de Cuentas y Aprendizaje (MEAL, por sus siglas en inglés) de CIMMYT.
Gracias a esta integración y la tecnología de Calice, por lo tanto, se podrá aprender de los datos del pasado para extrapolarlos al mundo del futuro, donde el cambio climático tendrá una fuerte incidencia en ambientes que serán muy diferentes de los actuales.
Además, el enfoque demuestra ser escalable y transferible a otros cultivos y programas dentro del sistema CGIAR, siempre que los datos estén estructurados bajo criterios de interoperabilidad. Así, el valor no reside únicamente en la tecnología utilizada, sino en la capacidad de aprovechar datos existentes de manera más inteligente.
Este avance marca un paso significativo en la transformación digital de la investigación agrícola. Al pasar de la acumulación de datos a su uso estratégico, esta iniciativa contribuye a fortalecer la capacidad de respuesta frente a desafíos globales como la adaptación al cambio climático, la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas alimentarios.
La agenda de Calice consiste en poner al ambiente en el centro de todas las cosas, siendo que todo ensayo a campo ocurre en un ambiente. Mediante la aplicación de la tecnología de Calice se posiciona cada dato de campo en una red de comportamiento ambiental, permitiendo al usuario navegar esta información para generar conocimiento.
En definitiva, cuando el ambiente deja de ser un contexto y pasa a ser protagonista, también cambian las preguntas, y las respuestas, que la ciencia puede ofrecer.