Por primera vez en el mundo, una variedad de algodón con resistencia a herbicidas de la familia de las imidazolinonas llega al mercado. Y lo hace desde Argentina. El 10 de junio, en la Planta Gensus de Avia Terai, provincia del Chaco, la empresa lanzará comercialmente Arandú IMICott, una nueva tecnología que representa el punto de partida de lo que la compañía denominó "El nuevo camino del algodón". Un avance con sello argentino y alcance global.
Arandú IMICott es el resultado de un proceso de innovación y desarrollo único para el algodón de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA de Presidente Sáenz Peña en Chaco. La variedad incorpora resistencia a herbicidas imidazolinonas, una tecnología de manejo agronómico que simplifica el control de malezas, uno de los principales desafíos del cultivo en la región algodonera. No se trata solo de una semilla nueva: es la primera herramienta de una estrategia que apunta a transformar toda la cadena.
Durante años, el algodón argentino convivió con problemas estructurales sin respuesta: productividad limitada, dificultades de manejo, calidad de fibra dispar y una oportunidad exportadora que nunca terminó de aprovecharse. Arandú IMICott no es la respuesta a todo eso, pero es el primer paso concreto de un camino que Gensus está construyendo con una visión al 2030: más superficie, más rendimiento, mejor calidad de fibra y mayor presencia en los mercados internacionales.
El lanzamiento del 10 de junio no será solo una presentación comercial. El encuentro reunirá al Gobernador de Chaco, Leandro Zdero, y a autoridades nacionales del INTA, el INASE y la SAGyP, además de productores, asesores e integrantes de la cadena textil y algodonera del país. La presencia institucional refleja el alcance del logro: no es un evento sectorial, es un punto de inflexión para la agroindustria argentina.
Gensus opera bajo un modelo que define como "arquitectura de innovación abierta": una plataforma que integra genética de avanzada, biotecnología, manejo sustentable y alianzas con el sistema científico-tecnológico. Arandú IMICott es la primera materialización concreta de ese modelo. Detrás vienen más variedades, más tecnologías y más convenios de I+D+i orientados a que el conocimiento llegue al lote y genere valor real en el campo.