Menos faena y más retención: la ganadería muestra señales de recomposición del stock bovino

Según datos relevados a partir de los registros del SENASA, durante mayo los productores remitieron a faena 997.774 vacunos, un volumen que representa una caída interanual del 12%, equivalente a unas 136.000 cabezas menos que en igual mes del año pasado. De esta manera, los envíos acumulados durante los primeros cinco meses del año muestran una retracción del 11,3%, con 4,9 millones de animales faenados frente a los 5,5 millones registrados en el mismo período de 2025.

Detrás de esta menor actividad aparecen tanto factores estructurales como decisiones productivas. Por un lado, el rodeo arrastra tres años consecutivos de caída en la producción de terneros, lo que limita la capacidad de extracción sin comprometer la evolución futura del stock. Por otro, los productores están reteniendo más hacienda, alentados por las expectativas de precios y por estrategias que buscan agregar kilos mediante procesos de recría más prolongados.

Uno de los indicadores más claros de esta situación es la reducción en el movimiento de terneros. Entre enero y mayo se trasladaron 4,57 millones de animales con destino a cría e invernada, un 13% menos que en igual período del año anterior. Además, la proporción de terneros comercializados respecto del stock disponible cayó del 36% al 32%, evidenciando una mayor permanencia de los animales dentro de los establecimientos.

Al analizar el comportamiento por sexo aparecen diferencias significativas. En las hembras, la retención se concentra principalmente en los campos de cría. Mientras que en campañas anteriores los productores comercializaban cerca del 30% de las terneras disponibles para esta época del año, actualmente esa proporción se redujo a apenas el 16%. Esta situación es interpretada como una posible señal temprana de recomposición de vientres y recuperación futura del stock bovino.
En los machos, en cambio, la retención se produce en otra etapa de la cadena. Los datos muestran que solamente el 14% de los terneros machos enviados desde los establecimientos de cría tuvo como destino directo un feedlot, cuando históricamente esa participación rondaba el 21%. El resto ingresó a sistemas de recría, reflejando una creciente intensificación de los esquemas pastoriles antes del engorde final.

Pese a esta menor oferta de hacienda, los precios mostraron cierta corrección durante mayo. El Índice Ternero de Rosgan registró una baja mensual del 6% y se ubicó en torno a los $6.020 por kilo. Sin embargo, en términos reales continúa mostrando una mejora interanual del 27%. En el segmento de cría, el interés por la reposición de vientres sigue firme: el índice de referencia para esta categoría acumula una suba real del 44% respecto del año pasado.

En paralelo, los feedlots alcanzaron un nuevo récord de existencias. Al 1° de junio, los corrales registraban 2,18 millones de cabezas encerradas, el mayor nivel histórico para la actividad. No obstante, la composición del stock muestra un cambio importante: disminuye la presencia de terneros livianos y aumenta la de categorías más pesadas, reflejando la estrategia de recría más prolongada que hoy domina buena parte del negocio ganadero.

Para los analistas, la combinación de menor oferta, mayor retención y un proceso gradual de recomposición de vientres configura un escenario de fundamentos sólidos para la ganadería. Aunque todavía es temprano para confirmar una recuperación sostenida del stock bovino, los movimientos observados durante esta zafra muestran que los productores están apostando a ciclos productivos más largos y a una mayor capitalización de sus rodeos.