“La iniciativa comenzó como el reclamo de un grupo de vecinos para evitar que los jóvenes abandonaran sus estudios y terminó convirtiéndose en una de las instituciones educativas más importantes de la región. La Escuela Agraria de Las Toscas nació del esfuerzo colectivo. Actualmente alberga a más de 70 alumnos, de los cuales 20 viven en la residencia estudiantil, provenientes de distintas localidades y distritos vecinos que encuentran allí la posibilidad de acceder a una formación técnica vinculada al sector agropecuario”, detalla a Expoagro Javier Hernán Zapata, actual Director de la Institución, desde diciembre de 2018.
Más allá de su crecimiento educativo, la escuela se consolidó como un espacio de arraigo y generación de empleo. Hoy crea 55 puestos de trabajo directos y se transformó en una referencia para toda la comunidad. Incluso,” varios exalumnos regresaron a la institución para desempeñarse como docentes y formar a nuevas generaciones, fortaleciendo así el sentido de pertenencia y continuidad del proyecto”, agrega Zapata.
El impacto de la escuela también trascendió las fronteras del pueblo debido a los reconocimientos obtenidos por sus estudiantes. Entre ellos, se destaca la participación y premiación en el Programa Expo Jóvenes Hereford, impulsado por la Asociación Criadores de Hereford, donde los alumnos fueron distinguidos por su desempeño y compromiso.
“Uno de los pilares fundamentales del crecimiento institucional fue la construcción de alianzas estratégicas con empresas, entidades y organizaciones vinculadas al agro y la producción. A través de convenios y vínculos de trabajo conjunto, los estudiantes pueden participar en exposiciones, realizar visitas educativas y acceder a experiencias prácticas que complementan su formación”, expresa el directivo al culminar el almuerzo de celebración de los 25 años de existencia de la escuela celebrado este 25 de mayo.
Entre las entidades y empresas que acompañan el proyecto se encuentran la Asociación Hereford, la fábrica de lácteos Las Ilusiones, Tomás Hermanos, el INTA, MicroLab, Truficultura Fortín Quieto, Cabaña Fortín Quieto, Cabaña 3 Hermanas, Cabaña San Isidro del Llano, Establecimiento Mitikile, Grobocopattel, el Club de Leones, la Sociedad Rural de Lincoln y distintos establecimientos rurales de la zona.
Zapata señala que “preparar a los alumnos y ayudarlos a insertarse en el mundo del trabajo es uno de los desafíos que tenemos como institución. A la vez que buscamos que cuenten con un nivel que les permita continuar su formación en estudios superiores”, concluye.
El anhelo de toda una comunidad se transformó en realidad. Lo que comenzó como el sueño de un grupo de jóvenes comprometidos con la educación de su pueblo se convirtió en una institución que hoy continúa formando generaciones de estudiantes, fortaleciendo el arraigo rural y promoviendo el desarrollo productivo y educativo de la región.
Por Marizú Olivera Orquera
Fuente: Expoagro