Fue en el panel "De los granos a la proteína animal: múltiples caminos productivos", en el que participaron Lisandro Culasso, vicepresidente de la Federación Porcina Argentina y director de Isowean SA; Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y titular de Soychú; Cristian Chiavassa, director del Grupo Chiavassa, y Juan Kútulas, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), con la moderación de Sebastián Dates, gerente general de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA).
"La cadena productora de huevos consume casi 1,5 millones de toneladas de maíz", dijo Juan Kútulas, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA). "Parece nada en relación con los más de 60 millones de toneladas de maíz que se producen, pero la Argentina tiene ese problema: estamos consumiendo no más de 12 millones de toneladas, todo el resto se exporta como grano entero, sin procesar. Este es un llamado de atención para todos los productores de proteína animal y de otros sectores, como el de biocombustibles. Tenemos que desarrollar más lo agroindustrial".
"Prácticamente el 60% de la fórmula del alimento para la producción de huevos es maíz", agregó, y puntualizó que la industria opta por los maíces colorados, porque se traducen luego en una yema de huevo más atractiva.
Desde el ámbito de la cadena láctea, Cristian Chiavassa, director del Grupo Chiavassa, dijo que "el maíz, obviamente, es un insumo fundamental para la lechería. "Cuando se agrega valor al maíz convirtiéndolo en proteína animal, se genera empleo, inversión y desarrollo local", destacó. Para ejemplificar, señaló que los sistemas intensivos de producción láctea pueden facturar entre 15.000 y 17.000 dólares por hectárea, lo que multiplica las posibilidades de generar empleo en relación con esquemas agrícolas tradicionales.
El empresario detalló que la lechería viene de 18 meses de crecimiento interanual, lo cual generó un retraso en el precio real (en dólares). Sin embargo, aclaró, se mantiene una buena relación de precios entre la leche y el maíz. En contraparte, hay otros componentes del costo, como el energético, de combustibles y de infraestructura, que han complicado la ecuación de los tambos.
También para la industria del pollo es fundamental el maíz. "El maíz es muy importante porque, en volumen, es el 60% del alimento balanceado, mientras que en precio es casi la mitad", afirmó Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). "La avicultura va creciendo, a mediano plazo, por mercado, por precio, por exportación y por utilidades", indicó Santángelo, y aseguró que, en general, la producción en las granjas y en las plantas está "a full".
Por su parte, Lisandro Culasso, vicepresidente de la Federación Porcina Argentina y director de Isowean, destacó la expansión del sector porcino: "La actividad viene creciendo en los últimos años a un promedio de 12% anual; se ha triplicado el consumo en los últimos 20 años, y creemos que esa tendencia seguirá subiendo. ¿Cuánto de esto tiene que ver con el maíz? Mucho", aseveró.
El directivo afirmó que los productores apuntan a un modelo en el que puedan atraer a los proveedores o a quienes tienen disponibilidad de maíz para "sumarse y producir juntos". "Hoy hay muchas consultas de productores de maíz que quieren agregar valor y encuentran en el cerdo una alternativa muy eficiente con un buen mercado", añadió. Y explicó que hay prácticas de tercerización del engorde animal, que contempla una distribución de ganancias en función del aporte en el peso final.
El precio del maíz impacta de manera diferente en cada cadena, y también son diversas las estrategias para protegerse de la volatilidad. En el caso de Isowean, Culasso dijo que la empresa distingue por modalidad de compra: "Nosotros separamos los contratos físicos, tratamos de cerrarlos para todo el año, y después tomamos medidas de cobertura de precio a través de mercados de futuros y opciones". De todas formas, aclaró que, en estos últimos, el volumen de operaciones es bajo. "Si fuera mayor, nos daría un poco más de margen de maniobra, pero es algo que, de a poco, está creciendo", completó.
Santángelo, en tanto, contó que, mientras algunas empresas se abastecen en el día a día, otras logran almacenar grano, y un tercer grupo minoritario puede hacer un mix de estrategias, incluidos los contratos forward.
En el caso del grupo Chiavassa, hacen stock del grano húmedo, porque mejora la digestibilidad, lo cual lleva a adelantar cosecha y comprar a proveedores de la zona. Por su parte, Kútulas indicó que, en el caso de Salta, el precio del grano presenta mayor variación estacional, con un descenso importante en julio y agosto, porque es la fecha de cosecha en el norte del país, que se incrementa va incrementando según transcurren los meses, por el almacenamiento, hasta llegar a superar el de la pizarra de Rosario. "El que guardó el maíz en ese momento lo defiende mucho y, si falta, se comienza a traer desde Santiago del Estero o desde la misma Rosario", ilustró.
Para Kútulas una ley de Warrants sería clave para el productor pequeño, que no tiene un fuerte respaldo para financiarse, a diferencia de los grandes, que pueden ofrecer otras garantías. "Hoy warrants hay, pero son carísimos", lamentó.
Ante la consulta sobre el principal obstáculo para exportar más proteína animal, Culasso apuntó a la falta de infraestructura. "Es lo que necesitamos, sobre todo para aumentar la exportación de subproductos. Hoy, cuando se desarma el cerdo, sólo el 40% de los cortes valen más que el animal en pie. Con ese 40% hay que defender el precio y la ganancia. ¿Qué pasa con el 60% restante del animal? Acá no hay mercado para eso, pero sí en el sudeste asiático, por ejemplo. Acá no se consumen las menudencias, la patita, la cabeza, todo eso no tiene valor acá, y allá vale tanto como la carne. Si pudiéramos exportar eso, subsidiaría al resto de los cortes y podríamos bajar el precio y competir en el mundo", describió. En ese sentido, afirmó que se ha avanzado en un protocolo de comercialización con China, pero que en el país asiático esperan un gesto político, por ejemplo, la visita de un funcionario argentino de alto rango, para acelerar el proceso y tomar definiciones.
Para los pollos, "los precios internacionales, contra el costo, no representan un gran negocio. El problema nuestro es el costo. Yo insisto respecto de la necesidad de mayor eficiencia de los galpones. Por supuesto, también es un obstáculo para exportar toda la cadena impositiva, incluidas las retenciones, que nosotros también tenemos", señaló Santángelo, y recordó que el pollo es commodity y, en consecuencia, compite disminuyendo las erogaciones.
Chiavassa también hizo referencia a "la falta de infraestructura y a la carga de tributos, como Ingresos Brutos o el impuesto al cheque". Destacó que el año pasado se exportó el 26,9% de la producción nacional de leche, con destino a 50 países, con foco en Brasil, por cercanía, y en Argelia, por el programa de licitaciones de compras del Estado. "Necesitamos abrir el juego, no ser tan dependientes de esos dos mercados", señaló.
En tanto, Kútulas lamentó que "la Argentina es líder en la producción de huevos, tanto en producción per cápita como en calidad, es increíble que no estemos exportando más".
Ante la pregunta de si hubo una innovación que cambiara el juego y favoreciera a las cadenas de proteína animal, Kútulas subrayó el papel de la genética: "La cantidad de huevos por ave alojada ha mejorado mucho". En materia de nutrición, destacó la importancia de las enzimas, principalmente aquellas que contribuyen a que el animal asimile mejor el alimento. Finalmente, hizo referencia a la tecnología aplicada a los galpones, como la automatización y la climatización.
Santángelo coincidió en la importancia de las enzimas y remarcó también el papel de los probióticos y de los reemplazos de los antibióticos.
En tanto, el moderador del panel, Sebastián Dates, gerente general de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), anticipó que la cadena de nutrición animal está desarrollando propuestas, como la eliminación de derechos de importación para insumos estratégicos, que permitirían bajar los precios, lo que beneficiará a los productores de proteína animal.