Petróleo, clima y volatilidad: los granos cierran la semana entre tensiones geopolíticas y presión de cosecha

Durante la última semana, los precios del petróleo retrocedieron ante versiones de posibles avances en un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, aunque la volatilidad sigue presente debido a nuevos episodios de tensión en el Golfo Pérsico y la persistente preocupación sobre la evolución de las reservas globales de crudo.

En el mercado cambiario, el euro también acompañó los movimientos del petróleo. Tras poner a prueba nuevamente el soporte de 1,1600 frente al dólar, la moneda europea cerró en su nivel más alto desde mediados de mayo, reflejando la cautela de los inversores frente al escenario internacional.

En Chicago, los mercados agrícolas lograron cerrar con leves subas en la última rueda, pese a la debilidad observada en el petróleo. Sin embargo, el trigo continúa siendo el mercado más presionado, afectado por el avance de la cosecha de invierno en Estados Unidos y la presión estacional típica de esta etapa del año.

El maíz y la soja, en cambio, encuentran cierto sostén en las proyecciones climáticas para las próximas semanas en el Cinturón del Maíz estadounidense. Los operadores siguen de cerca la evolución de las lluvias y temperaturas de cara al inicio del verano boreal, etapa clave para la definición del potencial productivo.

La soja además continúa recibiendo apoyo adicional desde el mercado del aceite de soja, que mantiene firmeza en medio de la atención sobre biocombustibles y energía. Este comportamiento ayuda a limitar las pérdidas del complejo oleaginoso en un contexto donde la demanda internacional continúa siendo monitoreada de cerca.

El mercado ahora concentra su atención en la publicación de las ventas semanales de exportación de Estados Unidos, que fueron postergadas por el feriado del Día de los Caídos. Los datos serán clave para medir el ritmo de demanda internacional en un escenario dominado por clima, energía y geopolítica.

Por Esteban Moscariello