Mercosur - UE: la Argentina pasa a comerciar con el 30% de la economía mundial

El tema se desarrolló en el Congreso Maizar 2026, en un panel conformado por Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en la Argentina; Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales; y Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, que fue moderado por Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI).

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) es uno de los tres grandes hitos a nivel de acuerdos internacionales de la Argentina, junto a la creación del Mercosur y la incorporación a la Organización Mundial del Comercio, que ocurrieron en la última década del siglo pasado, dijo  Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Económicas Internacionales (INAI).

Se trata de un paso clave, agregó, en un contexto mundial de fragmentación del multilateralismo y quiebre de las cadenas de valor. Recordó que, hacia fines de 2025, parecía que la negociación se estancaba, pero finalmente se destrabó, el Mercosur lo firmó, el Congreso argentino lo ratificó rápidamente y con mayoría abrumadora en el Senado, y la Comisión Europea le dio vigencia provisoria a partir de mayo.

"Fue un proceso largo y ahora espero un matrimonio feliz", dijo Erik Høeg, embajador de la UE en la Argentina. Señaló que el acuerdo es una prioridad y permite al bloque europeo diversificar las fuentes de abastecimiento de agroalimentos y también de minerales críticos. El diplomático celebró el amplio consenso en torno del acuerdo y que, a pesar de las diferencias ideológicas, en el Congreso argentino hubo una disposición a impulsar el libre comercio. En cinco años, resaltó, los países del Mercosur tendrán una cuota libre de aranceles para colocar hasta 1 millón de toneladas anuales de granos en el mercado europeo, lo que "nivela la cancha" para que los productos argentinos accedan en las mismas condiciones con que ya contaban productores de otros países. Además, agregó, el acuerdo brinda un marco de previsibilidad y mecanismos de resolución de cuestiones técnicas. En suma, "reglas de juego".

En cuanto a la dimensión geopolítica del acuerdo, Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales, destacó su valor estratégico en un mundo "fragmentado". Gracias a él, la Argentina pasará de tener relaciones comerciales con el 10% del comercio mundial, a tenerlas con el 30%, y con el objetivo oficial de ensanchar la proporción al 50%. Brun destacó la "determinación política" del presidente Javier Milei para cerrar este acuerdo, y recordó que si bien la presentación que se hizo en Diputados fue "dura", luego, en el Senado, hubo 53 votos a favor y solo 3 en contra, lo que evidencia "una apuesta argentina al libre comercio".

El funcionario mencionó además las negociaciones comerciales con China (que compra el 85% del sorgo que exporta la Argentina), Vietnam y la India, y las gestiones proactivas para vender maíz en el mercado asiático. En la UE, dijo, la prioridad es avanzar en trabajos técnicos para resolver cuestiones como las de los residuos en productos agrícolas, tema que fue también tratado en el panel del Congreso Maizar sobre inserción internacional.

El presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, reconoció que el sector empresario había llegado a creer que el acuerdo no se iba a dar, pero el cambio de condiciones geopolíticas lo hizo posible. Ahora, el Mercosur tiene un acuerdo con un bloque que importa agroalimentos por 180.000 millones de dólares anuales, de los cuales solo el 10% provienen del bloque sudamericano. "En seis meses, resolvimos 25 años de espera, y nuestros legisladores lo hicieron en 15 días", dijo Idígoras, y resaltó que la Argentina fue el primer país del Mercosur en aprobar el acuerdo. Todos los miembros del bloque lo hicieron antes de los 30 días, lo que a su juicio "no le dio a la UE más opción" que darle vigencia provisoria. Desde hace un mes, maíz, sorgo, miel, girasol pueden ingresar a la UE, lo que genera previsibilidad, enfatizó. En el caso del maíz, además, la cuota de acceso "es para siempre". En respuesta, se produjo una incipiente movilización, con delegaciones empresarias europeas visitando los países del Mercosur para evaluar perspectivas de negocios a partir de que, si bien la cuota del maíz "es chica", es a la vez "la más grande que la UE le dio al resto del mundo".

De hecho, Brun mencionó que, según el canciller Pablo Quirno, si bien se trata de un acuerdo de "cuotitas", despeja el ambiente de nubes y fantasmas. "Ya no somos una amenaza para la UE, y le mostramos la capacidad de desarrollar los certificados necesarios de 'primero entrado, primero servido'", procedimiento con el cual productores argentinos ganaron la parte del león de las primeras cuotas trimestrales de miel y arroz. A partir del maíz, agregó Brun, la Argentina pretende acceder también al mercado europeo del biodiésel. Ahora, dijo, "somos recibidos como socios (...) para trabajar las cosas desde otro lugar, con consenso y compromiso político del gobierno nacional y del poder legislativo. Hay protagonismo privado y articulación con el sector público, por eso cumplimos las cuotas en los primeros productos".

Se destacó que los productores del Mercosur tienen acceso a una plataforma de información para entender las normas europeas, y que las cuotas que dio la UE al bloque son "las más generosas" y apuntan a un "equilibrio" que incluye transiciones y períodos de adaptación de hasta 15 años.

Moreno rescató el concepto de "equilibrio" y preguntó si la apertura beneficiará solo a los productos de la Pampa Húmeda o tendrá alcance federal, a lo que Brun respondió que el carácter federal de lo firmado y ya vigente se evidenció en el cumplimiento de las primeras cuotas trimestrales, en beneficio de productores de miel de Entre Ríos y productores de arroz de Corrientes. "Es un acuerdo de alcance federal pues integra vasos comunicantes con sectores menos conocidos, y está muy relacionado a energía, minería e inversiones". Recordó también que, sin acuerdo, los países de la UE eran ya la primera fuente de inversión extranjera en la Argentina, sumas que aumentarán a partir de la previsibilidad que brinda su firma. 

En cuanto a productos del interior, agregó, ahora manzanas, peras, algodón, cerezas, blueberries podrán competir en el mercado europeo sin tener que pagar aranceles de entre 14 y 17% mientras productores de otros países pagaban cero.

Sobre ciertos "mitos" en torno del acceso a la UE, Høeg negó que los productos argentinos fueran considerados "una amenaza" para los productores europeos, aunque admitió la existencia de "sensibilidades políticas" de sectores que pensaban que no había un "equilibrio adecuado". Como particularmente positivo, mencionó que ahora habrá indicación geográfica para ambos lados, reconociéndose -por caso- la indicación de origen de los quesos italianos y la de los vinos argentinos del Valle de Uco. Precisó que un 40% de la IED en la Argentina es de origen europeo, y crecerá gracias al acuerdo UE-Mercosur, herramientas como el RIGI y el camino argentino de acceso a la OCDE. Además, insistió, también hay acuerdos bilaterales sobre litio, cobre y energía.

Desafiante, Idígoras señaló que Europa es "reina a nivel mundial de regulaciones complicadas", que en un 99,9% de los casos generan perjuicios a productores externos de alimentos, materias primas y combustibles. El titular de Ciara-CEC apuntó en particular a las reglas sobre deforestación, que consideró "un argumento fabricado en claustros académicos" para no importar biocombustibles. En eso, señaló, Europa no va a cambiar. En cambio, celebró que, antes, la respuesta a un pedido de "turno" con la UE podía tardar 24 meses para luego ser atendidos muy brevemente, mientras que a partir del acuerdo la respuesta es a la semana siguiente y se dispone de todo el tiempo necesario. Eso, dijo, implica discutir "en paridad de condiciones" acerca de la implementación del acuerdo.

El embajador de la UE replicó que Europa "no quiere que sus competidores aumenten la deforestación" y "seguirá regulando para proteger el ambiente y la salud de nuestros consumidores".

En suma, habrá que seguir negociando, pero ya como socios y sobre bases científicas. "Es un acuerdo de altísima sofisticación. "Argentina está recuperando tiempo perdido y planteando al Mercosur abrirse al mundo, no poner tantas líneas rojas", dijo Brun, y agregó que lo aprendido en la negociación con la UE servirá para avanzar en nuevos acuerdos con países como Canadá, Vietnam y la India. Los tiempos de esas negociaciones, concluyó, no pueden ser de 25 años. ­
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