La provincia de Corrientes volvió a convertirse en el gran epicentro de la bubalinocultura argentina, con la realización de la XXVI Expo Búfalos 2026, un encuentro que dejó en evidencia el fuerte crecimiento de la actividad y el interés creciente de productores, técnicos e inversores por una especie que ya se consolidó como una alternativa estratégica para la ganadería nacional.
La exposición, organizada por la Asociación Argentina de Criadores de Búfalos en la Sociedad Rural de Corrientes, reunió en la localidad de Riachuelo a más de 750 ejemplares de altísima calidad genética, en una edición marcada por la convocatoria récord, el nivel de los reproductores y el dinamismo comercial de los remates.
La jura estuvo a cargo del colombiano Alejandro Garcés y de la doctora veterinaria Irina Martínez, quienes destacaron el desarrollo alcanzado por la genética bubalina argentina, especialmente en aspectos vinculados a funcionalidad, conformación y mansedumbre.
Carlos Noguera, dirigente de la Asociación y una de las voces referentes del sector, resumió el momento que atraviesa la actividad con una definición contundente: “El búfalo está en ebullición; viene en continuo crecimiento en los últimos 15 años y eso se notó en la exposición”.
El dirigente destacó además el importante movimiento comercial generado durante la muestra, con un remate “ágil y con mucha mano” realizado por Colombo y Magliano, donde se registraron valores destacados en distintas categorías.
GENÉTICA, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO
Las jornadas desarrolladas entre el 11 y el 13 de mayo no solo funcionaron como una vidriera comercial, sino también como un espacio de capacitación e intercambio técnico para toda la cadena bubalina.
La agenda incluyó conferencias sobre inteligencia artificial aplicada al agro, manejo y comportamiento animal, criterios de selección genética y análisis de políticas productivas para el sector. Entre los disertantes participaron el referente tecnológico Santiago Siri, la Dra. Natalia Aguilar y el Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Ing. Manuel Chiappe Berisso.
El fuerte respaldo institucional también quedó reflejado en la presencia del gobernador correntino Juan Pablo Valdés, del exgobernador Gustavo Valdés y de numerosas autoridades provinciales y nacionales vinculadas a la producción.
Para Noguera, la consolidación de la expo refleja el proceso de maduración de toda la actividad bubalina argentina. “Lo que antes parecía una curiosidad hoy es un negocio serio, con crecimiento orgánico y productores que entienden el enorme potencial del búfalo”, sostuvo.
La elección de Corrientes como sede permanente tampoco resulta casual. La provincia concentra el mayor stock bubalino del país y se posiciona como líder nacional en producción, genética y desarrollo de sistemas adaptados a ambientes complejos.
HERRAMIENTA QUE TRANSFORMA LOS CAMPOS DIFÍCILES
Uno de los principales conceptos que atravesó la exposición fue el valor estratégico del búfalo para regiones donde la ganadería bovina tradicional encuentra limitaciones productivas.
“En campos que son duros para el vacuno, el búfalo tiene índices reproductivos y productivos muy elevados y eso se termina transformando en dinero”, explicó Noguera al describir las ventajas competitivas de la especie.
La capacidad de adaptación del búfalo permite producir carne en zonas marginales, bajos anegables y ambientes difíciles del NEA, donde muchas veces el vacuno no logra expresar su potencial productivo. Esa rusticidad se traduce en más kilos producidos por hectárea y en mejores resultados económicos para el productor.
Según explicó el dirigente, hoy muchos establecimientos logran realizar ciclos completos de cría e invernada sobre campos donde antes apenas podían producir terneros livianos. “El productor empezó a descubrir que el búfalo es una superherramienta”, afirmó.
El contexto climático de los últimos años también reforzó el interés por la especie. Las sequías que golpearon duramente a la región mostraron la resiliencia del búfalo y su capacidad para sostener niveles productivos en condiciones adversas.
UN POTENCIAL ENORME PARA CRECER EN ARGENTINA
El crecimiento de la actividad todavía tiene un amplio margen de expansión. Mientras Argentina posee alrededor de 50 millones de bovinos, el rodeo bubalino apenas alcanza las 250.000 cabezas.
Para la Asociación, ese dato demuestra que existe un enorme espacio para seguir creciendo. “El búfalo puede crecer 10 o 20 veces en Argentina”, aseguró Noguera, convencido de que el mercado continuará expandiéndose a medida que aumente la escala productiva.
El objetivo de la entidad pasa por seguir fortaleciendo la masa crítica del sector, promoviendo genética de calidad, registros raciales y mayor difusión de las ventajas productivas de la especie.
La exposición también mostró el creciente interés de nuevos productores que comienzan a incorporar búfalos en sus sistemas ganaderos, especialmente en provincias del NEA y otras regiones con ambientes complejos.
En paralelo, la mejora genética presentada en Riachuelo dejó en claro que la bubalinocultura argentina atraviesa una etapa de profesionalización y modernización sostenida.
DEL REMATE A LA MESA: CADENA QUE GANA PROTAGONISMO
La XXVI Expo Búfalos 2026 también permitió exhibir el potencial gastronómico y comercial de la especie, tanto en carne como en producción láctea.
Durante el almuerzo oficial, los asistentes degustaron hamburguesas de búfalo y distintos derivados lácteos elaborados por la firma La Delfina, entre ellos mozzarella, provoleta y yogures.
La lechería bubalina aparece como otra de las grandes oportunidades para el sector, especialmente por el alto valor agregado que ofrecen sus productos y la creciente demanda del mercado gastronómico.
“El búfalo se vende todo”, remarcó Noguera al referirse al consumo, aunque reconoció que el principal desafío sigue siendo aumentar la escala de producción para lograr una mayor presencia en el mercado interno.
Actualmente, la oferta sigue siendo limitada en comparación con la carne vacuna, pero el interés de consumidores y chefs continúa creciendo gracias a las características diferenciales de la carne y los lácteos bubalinos.
Con una genética de excelencia, sistemas productivos cada vez más eficientes y un mercado en expansión, la exposición realizada en Corrientes dejó un mensaje claro: el búfalo dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en una actividad estratégica que puede transformar la ganadería del norte argentino.
REMATES CON VALORES DESTACADOS Y FUERTE INTERÉS
La subasta, realizada el 13 de mayo a cargo de Colombo y Magliano S.A., alcanzó un total de 750 cabezas vendidas, con participación de 21 compradores y 17 vendedores, consolidando un marco comercial sumamente dinámico para la especie.
Dentro de las categorías de reproductores, los toros fueron protagonistas con un promedio de $7.000.000, valores mínimos de $5.000.000 y un máximo que llegó a los $13.000.000, evidenciando el interés de los productores por incorporar genética superior a sus rodeos.
En hembras, las bubillas para servicio registradas alcanzaron un promedio de $1.780.000, con picos de hasta $2.050.000, mientras que las bubillas para servicio generales promediaron $1.338.889 y tocaron máximos de $1.450.000.
Por su parte, las bubillas registradas promediaron $1.350.000, en tanto que las bubillas generales, una de las categorías con mayor volumen de animales comercializados —256 cabezas—, alcanzaron un promedio de $1.030.000, con máximos de $1.200.000.
En la categoría de bubillos para invernada, los valores por kilo también mostraron firmeza. Los animales de hasta 250 kilos promediaron $3.960 por kilo, con máximos de $4.050, mientras que los de más de 250 kilos alcanzaron un promedio de $3.630 y valores máximos de $3.750.
En cuanto a los bubillos para faena, los ejemplares de hasta 350 kilos registraron un promedio de $2.983 por kilo; los de 350 a 400 kilos promediaron $3.033; y los animales de más de 400 kilos alcanzaron un promedio de $3.020 por kilo, con máximos de hasta $3.050.
Desde la organización destacaron que los resultados comerciales reflejan el creciente interés que despierta la bubalinocultura en Argentina, impulsada por la rusticidad de la especie, su eficiencia productiva y el fuerte trabajo genético que vienen desarrollando los criadores nacionales.