Merino Australiano: “Cuanto más fino, más caro”, pero sin perder resiliencia

En este predio se pudieron observar reproductores de 14 micras y más finos, con buenas estructuras y calidad de vellones. Entre los productores se resaltó la calidad de los carneros y la importancia de llegar estos registros de finura, al respecto el doctor Juan Pérez Jones, reconoció que entre los productores existen posturas encontradas respecto a los límites del afinamiento, pero recuerda que las exigencias comerciales internacionales definen las reglas del negocio.

“El mercado internacional marca que cuanto más fino, más caro, y en eso no hay vuelta. Es así la cosa” dijo Pérez Jones. Al mismo tiempo advirtió que “los que están afinando, si no llevan un control y una mejora en otras características, como peso del cuerpo, le están errando”.

La mayoría de los criadores evalúan múltiples variables al seleccionar reproductores, logrando mantener o incrementar el volumen de lana cosechada mientras reducen drásticamente el diámetro de la fibra. Un ejemplo de esto es el proceso liderado por el productor Ramiro Zeni, donde partió de una majada 22.9 micras y progresivamente la transformó hasta alcanzar 15.9 micras, manteniendo o superando los kilogramos de lana por animal.

Pérez Jones indicó que “cada vez hay más herramientas para que se pueda seguir afinando, pero además se debe buscar animales que sean resistentes a las enfermedades como la resistencia a los parásitos, pero además que sean resilientes, que sean animales que puedan superar las crisis y sobre todo con el cambio climático”.

Esta necesidad de adaptación debe responder tanto a las situaciones extremas de sequía, como en los momentos de altísimos volúmenes de lluvia, como los previstos para este año, con el fenómeno previsto de “El Niño”. La humedad excesiva potencia las afecciones sanitarias, por lo que la fortaleza inmunológica y la capacidad de recuperación ante las crisis climáticas se han vuelto condiciones indispensables para cualquier reproductor.

Pérez Jones, explicó que, en las evaluaciones genéticas de la raza, se está “midiendo músculo y grasa, sobre todo grasa en las reservas que puede tener esos animales. Eso está muy relacionado con la condición corporal y ahí se pueden buscar animales que pasen o superen las crisis mucho mejor que otro, que haya menos pérdidas de corderos neonatales porque nacen con otras reservas y esas cosas”.

De acuerdo con el criador, “cuando empecemos a incluir en los índices de selección o en la selección de los animales, estas características, vamos a lograr un merino que no solo sea muy fino, muy rentable, pero que sino además lograr mejores señaladas, mejores pesos, destete de los corderos y mayor sobrevivencia que para mí el próximo desafío pasa por eso”.