La compañía pone el foco en acompañar al productor con herramientas que permiten producir más y mejor, de manera eficiente, rentable y sustentable. Entre las novedades se destaca el lanzamiento del híbrido BASF 5282 VIP3, orientado al norte de Buenos Aires y sur de Córdoba, con alto potencial de rendimiento, estabilidad y destacado perfil sanitario frente a tizón, roya y Mal de Río Cuarto.
El portfolio de maíz BASF combina genética de alto rendimiento con tecnologías como VIPTERA3®, VIPTERA3 CL® y VT3P®, que aportan excelente control de lepidópteros, tolerancia al estrés y equilibrio sanitario. Actualmente, la empresa cuenta con seis híbridos comerciales adaptados a diferentes ambientes y estrategias productivas.
Según destacan desde la compañía, materiales como BASF 5575 VT3P, BASF 7349 VT3P y BASF 7344 VT3P muestran un desempeño consistente en redes comparativas, mientras que BASF 7339 VIP3 sobresale por su estabilidad en diversos ambientes y BASF 5747 VIP3 CL por su tecnología Clearfield® para el manejo de malezas.
“El foco está en entender el ambiente productivo para tomar mejores decisiones. A partir de ese diagnóstico, acompañamos al productor con información técnica y herramientas que le permiten elegir el híbrido adecuado y definir un manejo preciso del cultivo”, señala Javier Di Matteo.
En protección de cultivos, BASF exhibe herramientas para el manejo eficiente de malezas y enfermedades. Entre ellas se destaca Zidua®, herbicida preemergente a base de pyroxasulfone para soja, maíz, trigo y cebada, y Voraxor®, herbicida de presiembra lanzado en 2024, orientado al control prolongado de malezas de hoja ancha.
Además, la firma lleva el fungicida Melyra®, recomendado para el control preventivo de enfermedades en maíz, y el insecticida Pirate®, orientado al manejo de gusano cogollero y Dalbulus maidis. Estas soluciones se complementan con productos ya consolidados como Orquesta® Ultra y Convey®.
Otro de los ejes de la propuesta es la agricultura digital a través de xarvio® FIELD MANAGER, plataforma que ya gestiona más de 4,5 millones de hectáreas y cuenta con 7.000 usuarios activos en la región. Entre sus herramientas se destacan el Mapeo Digital de Malezas “verde sobre verde”, además de tecnologías de siembra y nutrición variable para optimizar densidad y fertilización según ambientes productivos.
Desde BASF remarcan que el objetivo es integrar innovación genética, protección de cultivos y soluciones digitales para ayudar a los productores a maximizar rendimientos, optimizar costos y reducir el impacto ambiental.