El mercado reaccionó a versiones que indican que ambos países estarían cerca de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto, lo que ya se refleja en los precios de la energía. El crudo WTI cayó más del 10%, mientras que el Brent retrocedió más del 9%, presionando directamente al complejo oleaginoso.
En este escenario, el aceite de soja registró pérdidas superiores al 2,7%, trasladando esa debilidad a los futuros del poroto, que acompañaron la tendencia bajista.
Durante la jornada, los futuros de soja mostraron bajas de entre 7 y 8,75 centavos, aunque el contrato julio logró mantenerse por encima de los 12 dólares por bushel, cotizando en torno a 12,04 dólares. En tanto, la posición agosto se ubicó levemente por debajo, en 11,97 dólares.
A diferencia del aceite, la harina de soja mostró leves subas, aportando cierto soporte relativo al complejo, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.
Más allá del factor energético, el mercado también enfrenta una fase de ajuste técnico, con toma de ganancias por parte de los inversores tras las fuertes subas registradas a comienzos de la semana.
En el plano fundamental, el rápido avance de la siembra en Estados Unidos —por encima del promedio histórico— refuerza las expectativas de una buena oferta, lo que agrega presión adicional sobre los precios.
No obstante, el clima en el Cinturón del Maíz continúa siendo un factor para monitorear, dado su potencial impacto sobre los rendimientos en las próximas semanas.
Así, el mercado de la soja permanece altamente volátil, influenciado tanto por factores externos como la energía y la geopolítica, como por elementos estacionales y productivos, mientras los inversores ajustan posiciones a la espera de nuevas señales más claras.
Por Esteban Moscariello


