El libre comercio siempre implica vencedores y vencidos, más allá que sus
defensores lo defiendan como vía para el desarrollo. O por lo menos así lo
deja patente un informe del Centro Economía Internacional (CEI), de la
Cancillería, sobre el impacto de un pacto entre el Mercosur y la Unión Europea
(UE).
En la actualidad, la Argentina envía el 17% de las exportaciones a la UE y
recibe de allí el 23% de las importaciones. En cambio, para la Europa
unificada, el bloque sudamericano supone sólo el 0,5% de sus ventas y compras
externas. No obstante, "los productos argentinos enfrentan serias
dificultades para entrar en los mercados europeos", según el estudio del
CEI.
Si la UE mantiene sus subsidios, pero reduce los aranceles y las cuotas a la
importación agrícola y de otros bienes en un acuerdo con el Mercosur, la
Argentina podría elevar las exportaciones que hoy pagan tarifas iguales o
mayores al 10%. Esto significa que se beneficiaría el 28% de los envíos
locales a la UE, el 35% de los de alimentos y el 3% de las ventas de otros
rubros, según el CEI.
Carnes, frutas, pescados y cereales saldrían ganando. Son los artículos con
mayores oportunidades de insertarse en los mercados europeos porque presentan
dos características: en la actualidad enfrentan aranceles elevados y se
complementan con la demanda del Viejo Continente. Otros productos también
cuentan con ventajas: automóviles, autopartes, preparaciones de cacao, como el
chocolate, y harinas de soja y girasol.
También existen amenazas sobre en los sectores no alimentarios. Europa podría
desplazar del mercado brasileño a productos argentinos como coches, lácteos,
frutas, harinas y plásticos. Pueden aumentar la llegada a la Argentina desde la
UE de autos y sus partes, máquinas mecánicas y eléctricas, papel y
plásticos.