La caída del crudo del viernes arrastró a la baja a varios mercados, pero este lunes el escenario muestra una recuperación importante en los precios energéticos, impulsada por una nueva escalada de tensión geopolítica. Este contexto mantiene en alerta a los operadores, ya que cualquier cambio en el flujo energético afecta costos logísticos, fertilizantes y competitividad agrícola.
En Estados Unidos, el clima sigue siendo un factor central. La falta de lluvias en las zonas productoras de trigo de invierno continúa deteriorando las condiciones de los cultivos y genera preocupación sobre el potencial de rendimiento. Al mismo tiempo, persiste la incertidumbre sobre el área final de siembra de maíz y soja. El fuerte aumento en los precios de la urea y la menor rentabilidad del maíz podrían llevar a una reducción en la superficie destinada a este cereal, favoreciendo una mayor siembra de soja y modificando las proyecciones iniciales del USDA.
En Sudamérica, Argentina aporta señales productivas positivas. La cosecha de soja avanza sobre aproximadamente el 10 % del área y los primeros rendimientos muestran resultados muy favorables, anticipando una producción importante, más allá del retraso en la recolección. En maíz, la recolección ya alcanza el 26 %, con rindes que mejoran de forma significativa y se acercan a niveles récord. Así, entre la presión geopolítica internacional, el clima en Estados Unidos y el buen desempeño productivo argentino, el mercado agrícola sigue operando en un entorno de alta sensibilidad y fuerte volatilidad.
Por Esteban Moscariello


