- A pesar de este alivio, Estados Unidos continúa con el bloqueo naval sobre puertos iraníes, lo que refleja que la situación sigue siendo frágil.

- Los mercados financieros reaccionaron positivamente ante la posibilidad de reanudar conversaciones de paz, reduciendo la prima de riesgo geopolítico.

- Clave: el equilibrio es frágil. Mientras Washington busca negociar, mantiene presión económica sobre Irán, lo que sostiene la incertidumbre energética global.

- En paralelo, avance diplomático histórico: Israel y Líbano retoman diálogo directo por primera vez desde 1993. Progreso lento y con obstáculos.

- En EE.UU., vuelven los aranceles al radar. Podrían restablecerse niveles previos en julio, aumentando la tensión comercial con China.

- La soja sube en Chicago el miércoles (15) por la mañana, tras las subas también registradas por el maíz y el aceite de soja.

- El mercado sigue siendo cauteloso y volátil, con una tendencia poco clara para las semillas oleaginosas.

- Este contexto presionó a la soja ayer en Chicago, que perdió impulso al disminuir el soporte proveniente del conflicto.

- China sigue comprando soja, pero sin urgencia. Además, la debilidad del sector porcino empieza a afectar la demanda de harina.

- En paralelo, Conab elevó su estimación de producción de soja en Brasil a un récord de 179,15 millones de toneladas.

- La producción de maíz en Brasil también fue ajustada al alza hasta 139,6 millones de toneladas, reforzando la idea de abundante oferta global.

- El avance de la siembra en Estados Unidos, según el USDA, muestra condiciones favorables y suma presión bajista, especialmente para la soja.

- Cambio de área en juego: altos costos de fertilizantes incentivan más soja y menos maíz → potencial aumento de oferta.

- La harina de soja sostiene al complejo en el corto plazo, por menor oferta desde Argentina. Pero este soporte sería temporal.

- A diferencia de la oleaginosa, el maíz logró recuperarse y cerrar con leves subas, en línea con la firmeza observada en el trigo.

- Conclusión: el mercado respira por la diplomacia, pero el escenario sigue condicionado por riesgos geopolíticos, comerciales y políticos.

Por Esteban Moscariello