A pesar de que la tregua se mantiene formalmente, el anuncio de un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz reintroduce un fuerte nivel de incertidumbre en los mercados. Esta decisión eleva el riesgo sobre el suministro energético global y vuelve a posicionar a la geopolítica como el principal factor de influencia en los precios.
El impacto inmediato se refleja en el mercado energético, donde el petróleo registra subas de entre el 7% y el 8%, con el WTI acercándose a los 105 dólares por barril y el Brent superando los 102 dólares. Este repunte responde al temor de interrupciones en una de las rutas clave del comercio mundial, en un contexto donde el conflicto en el Golfo Pérsico entra en su séptima semana sin señales claras de resolución.
En el mercado de granos, la dinámica reciente mostró una desconexión parcial con la energía. El alivio temporal por expectativas de acuerdo había presionado a la baja a los cereales, especialmente al trigo, que combina una fuerte sensibilidad geopolítica con fundamentos globales más holgados. El maíz replicó este movimiento bajista, condicionado además por elevados niveles de stocks en Estados Unidos, mientras que la soja logró sostenerse, impulsada principalmente por la fortaleza de la harina.
De cara al inicio de la semana, el nuevo escenario geopolítico sugiere un retorno de la volatilidad. La reactivación del riesgo en Medio Oriente podría volver a influir sobre los commodities, especialmente a través del canal energético. En este contexto, el mercado deberá equilibrar fundamentos propios con un entorno externo cada vez más inestable, donde cualquier escalada adicional podría amplificar los movimientos de precios en el corto plazo.
Por Esteban Moscariello


