Aun así, la situación sigue tensa: ataques en la región y un Estrecho de Ormuz con disrupciones que sostienen la incertidumbre.
El petróleo se mantiene firme >100 USD/barril, consolidando presión inflacionaria a nivel global.
La energía cara ya impacta en la economía real: suben costos logísticos, combustibles y cadenas de suministro.
Los mercados reaccionan al alivio: suben las bolsas y bajan las tasas ante expectativas de menor tensión.
La macro vuelve al centro: empleo, inflación y actividad global guían las decisiones de la Fed, que se muestra más cauta.
Balance final: el mercado navega un equilibrio frágil entre alivio geopolítico de corto plazo y presión estructural por energía.
Por Esteban Moscariello


