Según el relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), la superficie sembrada alcanzó las 160.000 hectáreas, el nivel más alto desde la campaña 2010/11. Este crecimiento implicó un aumento de unas 30.000 hectáreas respecto al ciclo anterior, con fuerte protagonismo de departamentos como Nueve de Julio, Castellanos, General Obligado y Las Colonias.
Más producción y mejores rindes
El salto productivo fue contundente: la campaña 2025/26 superó las 382.700 toneladas, lo que representa un incremento del 27,9% interanual y el mayor volumen registrado en más de una década.
A este crecimiento contribuyó una mejora significativa en los rindes. Mientras que en las últimas cinco campañas el promedio se ubicaba en torno a los 19 qq/ha, en el ciclo actual alcanzó los 24 qq/ha, reflejando avances tecnológicos y mejores prácticas de manejo.
Fuerte impulso exportador
El buen desempeño productivo se combina con una demanda firme en los mercados. Se estima que el complejo girasolero del centro-norte santafesino podría generar un volumen exportable de 209.000 toneladas, con un crecimiento del 27% respecto al ciclo previo.
En términos de valor, esto se traduce en un ingreso potencial de U$S 152 millones FOB, impulsado tanto por el mayor volumen como por la mejora en los precios internacionales.
Además, cerca del 80% de la producción se destinaría a la industria, con la posibilidad de generar unas 138.000 toneladas de aceite y 104.000 toneladas de harina, consolidando el peso del cultivo en la cadena agroindustrial.
Márgenes más atractivos para el productor
En el plano económico, la campaña también dejó señales positivas. Los costos directos se mantuvieron relativamente estables, en un rango de 460 a 490 U$S/ha, mientras que el precio del girasol se ubicó entre 360 y 380 U$S/tn durante el período de comercialización.
Con este contexto, el rinde necesario para cubrir costos se ubicó entre 12 y 15 qq/ha, lo que permitió mejorar la ecuación económica del cultivo. Incluso considerando arrendamientos, el margen de indiferencia se estimó entre 14 y 17 qq/ha.
Como resultado, los márgenes brutos promedio se ubican entre un 20% y 25% por encima de la campaña anterior, consolidando al girasol como una alternativa rentable dentro de la rotación.

Un cultivo que recupera protagonismo
El crecimiento del girasol en la región responde a una combinación de factores: mejores perspectivas climáticas, resultados económicos favorables y una demanda sostenida tanto en el mercado interno como externo.
Con estos números, el cultivo no solo recupera terreno en el esquema productivo santafesino, sino que también se posiciona como una pieza clave en la generación de divisas y valor agregado agroindustrial.



