En este escenario, los contratos más cercanos muestran avances moderados, con la posición mayo en torno a los 11,59 dólares por bushel y julio cerca de los 11,75 dólares. Las subas oscilan entre 2,75 y 4,50 puntos, reflejando una recuperación parcial tras la presión vendedora observada en la jornada previa.

El movimiento alcista de la soja se da en contraste con el desempeño de otros granos. Tanto el maíz como el trigo operan en baja en la rueda matutina, mientras que el aceite de soja también muestra debilidad, lo que refuerza el rol de la harina como principal motor del complejo.

En las últimas jornadas, la harina de soja ha sido un factor clave de sostén, incluso en un contexto donde el petróleo introduce volatilidad adicional. Las fluctuaciones del mercado energético, vinculadas a las tensiones en Medio Oriente, continúan trasladándose al mercado de commodities, generando cambios abruptos en las expectativas.

El comportamiento del mercado responde tanto a factores técnicos como fundamentales. Los ajustes de posiciones tras las recientes caídas, junto con el accionar de los fondos especulativos, explican parte de la volatilidad observada en los precios.

Al mismo tiempo, los operadores siguen de cerca la evolución de la cosecha en Sudamérica, así como las primeras señales sobre la próxima campaña en Estados Unidos. En este sentido, las proyecciones iniciales de superficie para la campaña 2026/27, que se publicarán a finales de mes, serán un punto clave para definir expectativas.

En el plano internacional, la relación entre Estados Unidos y China vuelve a cobrar relevancia. La esperada reunión entre Donald Trump y Xi Jinping permanece en el radar del mercado, luego de haber sido postergada por el conflicto en Medio Oriente.

De este modo, la soja logra sostener un rebote técnico apoyado en la harina, pero dentro de un entorno aún incierto, donde la geopolítica, el petróleo y las expectativas productivas seguirán marcando el rumbo de los precios.

Por Esteban Moscariello