El escenario actual para las empresas agropecuarias está marcado por un alto nivel de incertidumbre, tanto a nivel global como local, que impacta directamente en la toma de decisiones productivas y financieras. Según el informe “Apuntes para Empresas – Marzo 2026”, la dinámica de los agronegocios se desenvuelve en un contexto donde las variables cambian con rapidez y dificultan la planificación de mediano plazo.
El documento señala que factores como los conflictos geopolíticos, la volatilidad de los mercados, los cambios tecnológicos y las condiciones macroeconómicas obligan a los productores y empresas a tomar decisiones en plazos cada vez más cortos, muchas veces sin un escenario claro de referencia.
Una macro con señales mixtas y fuerte impacto en el agro
En el plano local, el crecimiento económico del 4,4% registrado en 2025 aparece como un dato positivo, aunque acompañado por una fuerte disparidad entre sectores. En este contexto, el agro continúa siendo uno de los principales aportantes de divisas, junto con el sector energético, dentro de un esquema que mantiene superávit comercial.
Sin embargo, el informe advierte que persisten factores que afectan la competitividad, como una inflación que no logra perforar el 2% mensual, un tipo de cambio relativamente estable y un aumento sostenido de los costos en dólares. Esta combinación genera presión sobre los márgenes productivos, especialmente en actividades más dependientes de insumos.
A esto se suma un contexto internacional complejo, con conflictos en Medio Oriente que impactan directamente en los precios de combustibles, fertilizantes y logística, trasladando aumentos a toda la estructura de costos del agro.

Costos en alza y mayor volatilidad en los mercados
El impacto de la suba del petróleo y los riesgos logísticos a nivel global comienza a reflejarse en insumos clave como fertilizantes, agroquímicos y fletes. En paralelo, los precios de los granos muestran una alta volatilidad, impulsada tanto por factores geopolíticos como por la participación de fondos de inversión.
En este contexto, el informe advierte que, aunque en algunos momentos se registran subas en las cotizaciones internacionales, estas no necesariamente se traducen en mejores márgenes para el productor, debido al incremento simultáneo de los costos.
Además, se destaca una posible desconexión entre los precios internacionales y el mercado local, especialmente en plena cosecha, lo que agrega incertidumbre a las decisiones comerciales.
Decisiones productivas en un contexto incierto
El inicio de la cosecha gruesa marca un momento clave para las empresas, donde se definen resultados y se proyecta la próxima campaña. A esto se suma la negociación de arrendamientos, un factor determinante para la rentabilidad tanto en agricultura como en ganadería.
En escenarios de alta incertidumbre, el informe señala una tendencia hacia decisiones más conservadoras, con estrategias defensivas que incluyen mayor retención de granos y una evaluación más cautelosa de inversiones y financiamiento.
En paralelo, aparece una mayor predisposición a anticipar compras de insumos ante posibles subas de precios, aunque condicionada por el costo del financiamiento.
La eficiencia, principal estrategia del agro
Uno de los datos más relevantes surge de la encuesta SEA de CREA, donde el 45% de los productores identifica a la eficiencia como la principal estrategia para 2026, muy por encima de otras alternativas como la cobertura de riesgos.
Este enfoque refleja una tendencia creciente dentro del sector: mejorar procesos productivos, comerciales, financieros e impositivos para capturar márgenes en un contexto donde ya no hay espacio para ineficiencias.
Ganadería: alta rentabilidad y oferta ajustada
Dentro de los distintos negocios del agro, la ganadería continúa mostrando uno de los mejores desempeños. La combinación de una oferta limitada a nivel global y una demanda sostenida impulsa los precios tanto en el mercado interno como en el internacional.
El informe destaca que Argentina mantiene un stock cercano a los 51 millones de cabezas y una tendencia a la retención de vientres, lo que reduce la oferta en el corto plazo y sostiene los valores.
Los precios actuales reflejan este escenario, con terneros en torno a los $7000 por kilo, novillos cerca de los $5000 y una relación insumo-producto favorable, especialmente en sistemas de engorde donde el maíz resulta relativamente barato en términos de kilos de carne.
Además, el crecimiento de la demanda internacional —con China y Estados Unidos como principales actores— refuerza las expectativas positivas para el sector.
Lechería: precios rezagados y presión sobre la rentabilidad
En contraste, el negocio lechero continúa atravesando un momento complejo. El precio de la leche al productor muestra incrementos muy por debajo de la inflación y de los costos de producción, lo que deteriora la rentabilidad del sector.
Si bien la producción crece en términos interanuales y existen señales positivas a nivel internacional —como la recuperación de los precios de la leche en polvo—, el desfasaje entre costos e ingresos sigue siendo el principal desafío.
El informe también advierte sobre un proceso de concentración en la industria, con dificultades tanto para grandes empresas como para pymes, en un contexto donde la eficiencia vuelve a aparecer como el principal factor de supervivencia.
Infraestructura y conectividad: temas estratégicos
Entre los temas estructurales, se destaca el avance del proceso licitatorio de la Hidrovía Paraná-Paraguay, considerada clave para la logística y competitividad del agro exportador.
Asimismo, eventos como Expoagro reflejan la dinámica del sector, con fuerte participación de empresas, productores y proveedores, y una creciente demanda de soluciones tecnológicas como la conectividad satelital, que se consolida como herramienta clave para la digitalización del campo.
Un escenario de decisiones constantes
El informe concluye que el contexto actual combina tres elementos centrales: incertidumbre, necesidad de eficiencia y toma constante de decisiones.
En este marco, el agro argentino enfrenta un escenario desafiante, donde la capacidad de adaptación, la gestión eficiente y la lectura del contexto serán determinantes para sostener la competitividad en un entorno cada vez más exigente.


