En este contexto, los precios en Chicago registraron una fuerte corrección, impulsada tanto por la caída del petróleo como por factores comerciales. El anuncio de un posible aplazamiento en la reunión entre Estados Unidos y China, donde el mercado esperaba definiciones sobre la demanda de soja para la campaña 2025/26, debilitó las expectativas de exportación. Esta baja se produce tras las subas de la semana previa, que habían reducido la competitividad de la soja estadounidense frente a la oferta sudamericana, particularmente la brasileña.

Desde el lado de la oferta, la cosecha en Brasil continúa avanzando, aunque a un ritmo inferior al del año pasado. Si bien regiones clave como Mato Grosso muestran un progreso cercano a su finalización, el promedio nacional aún se ubica por debajo de los niveles históricos. Aun así, el ingreso de mercadería al mercado comienza a ejercer presión, reflejada en la caída de las primas de exportación, mientras que los subproductos mantienen mayor firmeza relativa.

El frente financiero también juega un rol clave en la dinámica reciente. Los fondos especulativos mantienen posiciones compradas elevadas en soja y sus derivados, lo que incrementa la sensibilidad del mercado ante cambios en las expectativas. La falta de avances concretos en las negociaciones entre Estados Unidos y China provocó liquidaciones de estas posiciones, reforzadas por señales técnicas bajistas tras la ruptura de niveles de soporte.

En el plano geopolítico, la incertidumbre continúa en aumento. Las tensiones en Oriente Medio, sumadas a la falta de definiciones en la relación comercial entre las principales economías del mundo, reducen la probabilidad de nuevas compras de soja estadounidense en el corto plazo. Aunque China ya cuenta con un volumen significativo comprometido, la ausencia de nuevas operaciones y su estrategia de diversificación limitan el potencial de recuperación de los precios.

Datos positivos en la industria de molienda estadounidense no lograron revertir la tendencia. A pesar de cifras sólidas reportadas recientemente, los precios del aceite y la harina de soja también retrocedieron, reflejando la presión generalizada del mercado.

La debilidad de la soja se trasladó al resto de los granos. El maíz mostró una caída significativa, acercándose a niveles técnicos clave, en un contexto donde la abundante oferta global y la falta de amenazas climáticas dominan el escenario. Por su parte, el trigo también registró bajas, aunque más moderadas, presionado por perspectivas de elevada producción mundial y por condiciones climáticas que, pese a ser adversas en algunas regiones, no logran sostener los precios en el corto plazo.

Por Esteban Moscariello