En el marco de Expoagro, la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) presentó el Congreso de Nutrición Animal 2026: “El Año de la Proteína Animal”, que se realizará en octubre en Buenos Aires.
Para el lanzamiento se realizó una mesa de debate con referentes de las principales cadenas de proteínas cárnicas del país: Fernando Eluchans (Presidente de Vetifarma), por el sector bovino; Daniel Fenoglio (Gerente General de Cabaña Argentina), por el porcino; y Raúl Marsó (Presidente de Las Camelias SA.), por la cadena avícola. La charla fue moderada por Gabriel Gualdoni, expresidente de CAENA.
Al cierre del encuentro, el presidente CAENA, Alejandro Bravo, puso foco en el enorme potencial de crecimiento que tiene el país para transformar granos en proteína animal.
“Hace unos años la agricultura superaba por primera vez la barrera de los 100 millones de toneladas de granos y hoy estamos en torno a los 150 millones. Pero la mayoría se exporta, y una menor parte se procesa en el país para producir proteína animal. Así, la Argentina genera unas 20 millones de toneladas anuales entre carne bovina, porcina, aviar, leche y huevos”, detalló Bravo, antes de fijar un claro objetivo productivo:
“Podemos desafiarnos como industria a llevar ese volumen a 30 millones de toneladas en los próximos cinco años, trabajando en eficiencia productiva, bioseguridad, sustentabilidad y en un mejor ordenamiento de las cadenas”, señaló.
Previamente, Gualdoni marcó algunos puntos a tener en cuenta en ese camino. “El 2026 puede ser el año de la proteína animal si sabemos aprovecharlo”, afirmó. Y explicó que el contexto actual es el resultado de un proceso que lleva años de inversión, incorporación tecnológica y profesionalización en las distintas cadenas productivas.
Según Gualdoni, sectores como el porcino y el avícola avanzaron durante la última década hacia modelos productivos altamente integrados y eficientes, con fuerte desarrollo genético, sanitario y nutricional. Ese proceso “hoy les permite posicionarse mejor frente a un escenario global donde la demanda de proteína animal continúa creciendo, acompañando a la carne vacuna, la de mayor valor”.
En ese sentido, destacó que la carne vacuna sigue “siendo la referencia histórica del país”, aunque enfrenta desafíos estructurales vinculados a “la eficiencia productiva, la homogeneidad de los sistemas y la articulación entre los distintos eslabones de la cadena”.
Para lograr este avance, remarcó que uno de los grandes desafíos será “pasar de una lógica centrada exclusivamente en la reducción de costos a otra enfocada en la eficiencia productiva, donde la nutrición animal, la calidad de los insumos, la trazabilidad y la innovación tecnológica juegan un rol cada vez más determinante”.
Las visiones de cada cadena
Durante la charla, los representantes de las distintas cadenas compartieron su mirada sobre el presente y las oportunidades de cada actividad.
Desde la ganadería bovina, Eluchans destacó que la demanda global de proteína animal continuará creciendo y que la carne vacuna seguirá ocupando un lugar particular por su mayor valor económico. Sin embargo, señaló que el crecimiento del sector en la Argentina “no necesariamente vendrá por aumentar el stock, sino por mejorar la eficiencia productiva, especialmente a través de mayores pesos de faena”.
Según explicó, “existe margen para incrementar entre 20% y 30% los kilos producidos por animal, pasando de faenas cercanas a los 350 kilos hacia valores próximos a los 500 kilos”.
Por su parte, Fenoglio remarcó el fuerte proceso de modernización que atravesó el sector porcino argentino en los últimos años. Actualmente, explicó, “un grupo de alrededor de 300 productores concentra cerca del 85% de la producción nacional con niveles tecnológicos comparables a los de los principales países productores”.
Además, destacó el crecimiento del consumo interno, que pasó de “tres a casi 20 kilos por habitante en los últimos 15 años”, y señaló que “el gran desafío hacia adelante será consolidar el desarrollo exportador del sector”.
Desde la cadena avícola, Marsó subrayó que la principal fortaleza del pollo radica en su extraordinaria eficiencia productiva. “Hoy los sistemas más avanzados logran una conversión cercana a 1,5 kilos de alimento por kilo de pollo vivo, uno de los índices más competitivos entre las proteínas animales”.
El directivo también destacó los avances en “genética, nutrición y sanidad”, aunque advirtió que el sector “enfrenta desafíos importantes en materia de bioseguridad, especialmente frente al riesgo de influenza aviar, y en el acceso al financiamiento para renovar infraestructura productiva”.
Uno de los puntos en común que surgió del debate fue el papel central de la nutrición animal como herramienta transversal para mejorar la eficiencia productiva, optimizar el uso de recursos y avanzar hacia sistemas más sustentables.
Los panelistas también plantearon la necesidad de revisar la presión impositiva, mecanismos de devolución de IVA y distintas regulaciones para que las actividades puedan expresar todo su potencial.
Nutrición animal, eje de la competitividad
En ese contexto, se anunció que el 22 de octubre, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se realizará el Congreso de Nutrición Animal CAENA, “Argentina 2026: El Año de la Proteína Animal”.
El evento reunirá a referentes del ámbito productivo, técnico y empresarial vinculados a las principales cadenas de proteína animal del país, con el objetivo de analizar las oportunidades que se abren para la Argentina en un contexto global de creciente demanda de alimentos.
La agenda del congreso pondrá el foco en el rol estratégico de la nutrición animal como herramienta para mejorar la conversión alimenticia, optimizar el uso de recursos y avanzar hacia sistemas productivos más sustentables.
Entre los ejes centrales se abordarán temas como bioseguridad y sanidad, nuevas tecnologías aplicadas a la nutrición, inteligencia artificial y digitalización, desarrollo del mercado de pet food y oportunidades comerciales en los mercados internacionales.
“El objetivo del Congreso 2026 será precisamente vincular nutrición animal, innovación tecnológica y competitividad exportadora, en un contexto global donde la producción eficiente de proteínas será cada vez más estratégica”, finalizó Bravo.
Fuente: CAENA


