En resumidas cuentas, en estos tres últimos años el stock ganadero se achicó el 6%, con liquidación de vientres y con 550.000 terneros menos,
todo lo cual redunda en una disminución de la oferta.
A partir de este momento el precio de la hacienda en pie comienza a recuperarse, llegando a buenos valores a principios de este año, debido a una demanda escasa de la carne vacuna dado que la competitividad de las otras dos especies (aviar y porcina), ponen al consumidor frente a una góndola o mostrador con tres productos: carne vacuna, aviar y porcina. Las diferencias de precio entre estas especies son realmente muy notorias. Con el valor promedio de 1 kg de carne vacuna, se pueden comprar 4 kg de carne aviar y 2.5 Kg de cerdo.
Los inconvenientes climáticos y los problemas macroeconómicos colocan al consumidor frente a una diferencia de precios que mantuvo atrasado el valor de la carne vacuna, la que ante la caída de la oferta comenzó a recuperar el valor produciendo incrementos de precios más elevado que el de las otras especies.
Este estado de cosas estimula el consumo de las dos especies más económicas en detrimento del consumo de la carne vacuna. También acrecienta los roces hacia adentro de la cadena de valor.
Del lado del consumo interno la recuperación de los precios se ve como algo positivo. Desde la industria exportadora, golpeada por la caída del valor del dólar y la recuperación del valor de las tarifas, se estaría mirando con creciente recelo lo que sucede con los precios en los mercados concentradores.
Fuente: CICCRA


