La escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio internacional del petróleo podrían tener un efecto inesperadamente favorable para la economía argentina. A diferencia de episodios anteriores, el país pasó de ser un importador neto de energía a convertirse nuevamente en un exportador, lo que podría traducirse en un mayor ingreso de divisas. También es cierto que podría llevar a un encarecimiento de los combustibles y, si llega el invierno, del gas licuado que es necesario comprar en invierno por el pico de consumo estacional; lo cual moderaría el incremento del balance energético positivo.

"Cuando el precio del petróleo sube por tensiones geopolíticas, países exportadores de energía tienden a beneficiarse por mayores ingresos de divisas. Argentina, que durante muchos años fue importador neto, hoy comienza a posicionarse nuevamente como exportador energético", indica Iván Cachanosky, Economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.
El economista agrega "cabe pensar qué hubiera pasado si hubiéramos seguido siendo importadores netos, como sucedió a partir de las gestiones "kirchneristas". Los argentinos lo hubieran pagado con una fuerte pérdida de bienestar económico, por la necesidad de pagar más divisas para aprovisionarnos de energía", sentenció.
En el actual contexto, el encarecimiento del petróleo provocado por la tensión en Medio Oriente podría mejorar el saldo comercial energético del país y contribuir al ingreso de dólares por exportaciones de crudo y derivados.
Los datos muestran con claridad este cambio de tendencia. Durante la década pasada Argentina debió importar grandes volúmenes de energía, lo que generó un importante déficit en la balanza energética. Sin embargo, el crecimiento de la producción jefe en los últimos años permitió revertir esa dinámica y generar nuevamente superávit.
Más aún, hay estimaciones que el sector energético podría llegar a aportar USD 10.000 millones anuales, impulsado por el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas. Cabe aclarar que cuanto mayor sea el ingreso de divisas por el aumento de precios dependerá de cuánto tiempo dure el conflicto. Lo que sí es una realidad es que, si tomamos un precio base de USD66 por barril previo a este episodio, se puede estimar un mayor ingreso por exportaciones de petróleo de USD300.000 diarios por cada dólar de aumento, aproximadamente. En el pico de USD119, significaba casi USD16.000.000 diarios. A los USD90 que ronda hoy, serían alrededor de USD7.000.000 más por día. Sin embargo, hay que cuidarse de calcular una ganancia como si la guerra con Irán fuera a durar todo el año; porque bien podría terminar en algunas semanas.
"El desarrollo del sector energético no solo mejora la balanza comercial, sino que también puede convertirse en un motor clave para el crecimiento y la estabilidad macroeconómica", agregó Cachanosky.
Pero el potencial no se limita únicamente a las exportaciones de hidrocarburos. El nuevo escenario energético también podría abrir oportunidades de inversión en sectores intensivos en energía, como los centros de datos (data centers) y otras industrias tecnológicas.
"La abundancia de energía a costos competitivos puede transformar a la Argentina en un destino atractivo para inversiones tecnológicas globales, como data centers o proyectos vinculados a inteligencia artificial, que requieren grandes volúmenes de electricidad", explicó Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso.
En este contexto, la evolución del mercado energético global y la continuidad de las inversiones en el sector serán factores determinantes para consolidar esta nueva fuente de generación de divisas para la economía argentina.
Fuente: Libertal y Progreso


