En el marco de Expoagro, Sembrá Evolución presentó las novedades de su sistema para el cultivo de trigo, que este año toma un rol protagónico dentro de la plataforma. El modelo, que ya funciona en otros cultivos como la soja, se implementa ahora con un esquema que acompaña al productor desde la compra de la semilla hasta la entrega del grano.

El encuentro reunió a referentes de la industria que abordaron el recorrido completo de la innovación genética: desde el desarrollo de una nueva variedad hasta su adopción en el campo.

Durante la apertura, Otto Goedelmann, gerente de ventas de Autogamas de Nidera, explicó el enorme proceso de investigación y desarrollo que existe detrás de cada nueva variedad de trigo.

"Cuando el productor carga una tolva de trigo no está cargando solamente grano: está cargando tecnología instalada en una semilla, resultado de años de trabajo, inversión y decisiones tomadas con mucha anticipación", señaló.

Según explicó, desarrollar una nueva variedad puede llevar entre 8 y 10 años de trabajo, atravesando múltiples etapas de cruzamientos, selección y evaluación en diferentes ambientes productivos.

"La genética moderna no solo busca mejorar el rendimiento. También trabaja sobre el perfil sanitario, la adaptabilidad a distintos ambientes y la resiliencia climática. Detrás de una semilla que cabe en la palma de la mano hay miles de horas de trabajo de genetistas, ingenieros y especialistas en datos", agregó.

Desde Sembrá Evolución, su gerente general Yanina Sol Moglia destacó que el gran desafío es lograr que toda esa innovación genética llegue de forma simple y accesible al productor.

"Sembrá Evolución es una plataforma comercial 100% digital que integra genética y tecnología en un solo lugar y facilita el acceso a las nuevas variedades que llegan al mercado", explicó.

El sistema funciona sobre los canales habituales donde el productor ya opera —semilleros, multiplicadores y comercios— e introduce el concepto de hectárea tecnológica, un mecanismo que permite reconocer en un mismo esquema el valor de la genética y la tecnología.

"Hoy Sembrá Evolución no es una promesa: es un sistema que ya está funcionando. Tenemos más de 26.000 productores participando, 18 semilleros y más de 190 variedades que se lanzaron dentro de este modelo", señaló.

Además destacó que el sistema viene mostrando resultados concretos en términos de reconocimiento de propiedad intelectual. "En el último año se alcazaron los niveles más altos de reconocimiento desde 2018, llegando al 42%", agregó.

En ese contexto, explicó que este año el trigo toma un rol central dentro del sistema, con un esquema que acompaña al productor a lo largo de todo el proceso productivo.

"Lo que estamos presentando es un sistema que funciona desde el inicio de la campaña hasta el final del ciclo productivo, permitiendo que el productor acceda a nuevas variedades y tecnologías de forma simple, sobre los mismos canales donde ya opera", afirmó.

Por su parte, Matías Venece, Gerente de desarrollo de producto autogamas de GDM, destacó que la genética del trigo argentino continúa mostrando avances sostenidos.

"Hoy estimamos que la ganancia genética en trigo en Argentina está alrededor del 1,7% anual, y esa mejora no se expresa solo en rendimiento, sino también en sanidad y adaptación a distintos ambientes productivos", explicó.

Según detalló, las nuevas variedades están mostrando mejores comportamientos frente a enfermedades que históricamente han tenido un fuerte impacto en el cultivo, como fusarium o roya del tallo, además de una mayor estabilidad productiva en distintos escenarios.

"El verdadero desafío de una variedad no es destacarse en un solo ambiente, sino responder bien en contextos productivos muy distintos. Y eso es justamente lo que estamos viendo con los materiales más recientes", sostuvo.

El especialista recordó además que la última campaña mostró el potencial del cultivo cuando se combinan genética, manejo y ambiente.

"El rendimiento promedio del trigo en la campaña 2025 alcanzó 43,5 quintales por hectárea, aproximadamente un 45% superior al de la campaña anterior, lo que demuestra el impacto que puede tener la innovación cuando llega al campo", señaló.

En ese contexto, los referentes coincidieron en que el futuro del cultivo dependerá de seguir impulsando la innovación genética y de contar con sistemas que permitan sostener la inversión en mejoramiento varietal.

"Cuando se combinan genética, manejo y sistemas que acompañan la innovación, lo que aparece no es solamente más tecnología: aparece más potencial para el trigo argentino y más oportunidades para el productor", concluyó Venece.