Ing. Agr. Fernando Canosa – Ing. Agr. Mateo Hopff
Conocimiento Ganadero
Contexto global y nacional
La producción de carne vacuna atraviesa un momento inédito a nivel mundial: la demanda crece mucho más rápido que la oferta. En términos simples, la demanda sube por ascensor mientras que la oferta lo hace por escalera.
Las estadísticas no registran antecedentes de una situación similar. Este fenómeno está impulsado principalmente por el crecimiento económico de Asia, al que se suman la caída de los stocks ganaderos en Estados Unidos y una reducción de la oferta en varios países tradicionalmente exportadores.
En la Argentina, la oferta también se ha reducido. Parte de esta situación responde a un proceso de recomposición de stocks, luego de más de veinte años de políticas públicas que afectaron negativamente la producción de carne. A esto se agregan los efectos de los problemas climáticos de los últimos años y nuevas expectativas económicas que están reconfigurando el negocio ganadero.
Como resultado, hoy se registra una de las ofertas más bajas de la historia. En paralelo, países vecinos del Mercosur han seguido trayectorias muy distintas. Brasil, por ejemplo, multiplicó por cinco su producción de carne vacuna, mientras que la Argentina apenas logró un crecimiento cercano al 24% entre 2000 y 2020.
En ese mismo período, la superficie destinada a la ganadería se redujo alrededor de un 10% a nivel país. Cerca de 13 millones de hectáreas —principalmente en las zonas más productivas— se destinaron a la agricultura.
Sin embargo, diversos estudios realizados para la Fundación Producir Conservando indican que la Argentina tiene capacidad para aumentar su producción de carne vacuna hasta 5 millones de toneladas en una primera etapa, y proyectar en el mediano plazo un potencial cercano a 8 millones de toneladas.
La base del cambio: más y mejor comida
La principal limitante para ese crecimiento es la base forrajera. Falta comida. A esto se suman problemas sanitarios, de manejo y la necesidad de aprovechar plenamente la excelente genética disponible en el país.
En este marco, proponemos analizar cómo incrementar la generación de alimento y mejorar la eficiencia de cosecha a través del animal.
Cuando se estudia en profundidad la situación inicial de un campo frente a su potencial productivo, aparecen oportunidades claras de mejora. La base del progreso en ganadería sigue siendo el pasto: más producción, mayor persistencia y mayor eficiencia de cosecha.
Nuestra Estrategia Ganadera se apoya en siete pilares fundamentales:
Diagnóstico de ambientes y situación inicial.
Selección de las especies forrajeras adecuadas.
Evaluación del estado de los campos naturales.
Implementación de sistemas de pastoreo adaptados.
Definición de estrategias de manejo agronómico.
Formación de equipos de trabajo comprometidos.
Establecimiento de indicadores clave para medir el progreso.
Tras analizar más de 60.000 hectáreas durante el último año y trabajar con más de 30.000 vientres en distintas provincias argentinas, identificamos variables que realmente hacen la diferencia.
Los resultados muestran que es posible lograr:
Aumentos en la producción de carne de entre 100% y 300%.
Incrementos de 2 a 4 veces en la superficie de pasturas.
Duplicación o incluso triplicación del margen económico.
En este contexto, la tasa de retorno de las inversiones en pasturas se ubica generalmente entre 30% y 40% anual.
Estos resultados se repiten en distintas regiones productivas del país, con climas y suelos muy diversos.
Un momento histórico para el despegue
Este proceso recuerda, en cierto modo, al gran salto de la agricultura argentina a partir de la década del 90. En aquel momento, el crecimiento estuvo impulsado por el conocimiento, la incorporación de tecnología y el aporte de capital de terceros a través de distintos formatos de “pools de siembra”.
Ese proceso permitió pasar de 35 millones de toneladas a más de 60 millones en una primera etapa, hasta alcanzar hoy niveles cercanos a 135 millones de toneladas. En ese contexto, una macroeconomía más favorable —con políticas como las retenciones cero— contribuyó a acelerar la expansión.
Hoy, por primera vez en mucho tiempo, una demanda internacional muy fuerte por carne vacuna coincide con un contexto de políticas públicas más orientadas al crecimiento.
La tecnología está disponible y la demanda global continúa expandiéndose. La Argentina tiene una enorme capacidad para aumentar la producción de pasto y mejorar su aprovechamiento a través del ganado bovino, que funciona como una verdadera “máquina cosechadora” capaz de transformar celulosa en proteínas de alto valor biológico.
Financiamiento para el salto productivo
Para que este cambio ocurra será necesario acceso al financiamiento, especialmente para mejorar la base forrajera, ampliar el acceso al agua en cantidad y calidad, y realizar inversiones en infraestructura productiva que durante años quedaron postergadas.
Existen antecedentes exitosos. En la década del 70, el Plan Balcarce —financiado a través de créditos del Banco Mundial y la FAO a diez años, con tres de gracia— permitió aumentar la superficie de pasturas en un 120% y la carga animal en un 40%.
Gracias a mejoras en alimentación, sanidad y manejo, ese programa transformó el perfil productivo de 35 partidos del centro-sur de la provincia de Buenos Aires, donde se concentró la asistencia técnica y financiera.
Hoy es momento de pensar en una herramienta financiera de características similares, pero con alcance nacional, enfocada en mejorar infraestructura y disponibilidad de alimento, dos condiciones esenciales para incrementar el stock ganadero.
Impacto país
La producción de carne vacuna se desarrolla en todo el territorio argentino: desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego y desde el Río de la Plata hasta la Cordillera de los Andes.
Se trata de una de las cadenas agroalimentarias con mayor demanda de mano de obra. Un proceso de expansión productiva podría generar alrededor de 200.000 nuevos puestos de trabajo en una primera etapa, además de más de 10.000 millones de dólares adicionales en exportaciones.
Parafraseando a Ortega y Gasset, el desafío es claro:
“Ganaderos, a las cosas.”
Por Ing. Agr. Fernando Canosa – Ing. Agr. Mateo Hopff - Conocimiento Ganadero - Contexto global y nacional
Fuente: Producir Conservando


